Opinión
Pena de vida, pena de muerte
Lo más sobrecogedor del caso de Noelia es que la misma administración que tanto le falló en vida haya tenido la última palabra sobre su muerte
He querido dejar pasar unos días antes de escribir sobre la muerte de Noelia. El debate me parecía espantosamente áspero. Y a lo mejor me daba miedo lo que la gente podía pensar de lo que yo pienso: que todo el mundo debería tener el derecho a morir no ya dignamente, sino libremente. Que el suicidio evitable existe, sí; pero el inevitable también. Que se puede tener razón queriendo morir.
Claro, el eterno problema es: ¿y eso cómo se sabe y quién lo decide? Lo más sobrecogedor del caso de Noelia es que la misma administración que tanto le falló en vida haya tenido la última palabra sobre su muerte. Estremece que el Estado solo sirva para morir. Otra Noelia pudo ser posible. De ahí que hasta los que, como yo, defendemos el derecho a la eutanasia -incluso a la eutanasia sin dar explicaciones- tengamos una lacerante sensación de derrota en este caso.
Por las mismas podríamos hablar de la pena de muerte. Yo siempre he estado en contra porque, aunque no dudo de que hay reos de crímenes atroces que la merecen, cuando me pregunto quién tiene autoridad para ejecutar, me entra el vértigo. Ese vértigo que te saca de la zona de confort de la razón y te lanza a la zona cero de lo sobrehumano. En su versión más arcaica, más terrible.
Pero, ¿y si esa versión fuese a veces la verdadera? Israel aprueba la pena de muerte para los palestinos que cometan ataques terroristas contra judíos y una “modernidad” desilustrada y cínica pone el grito en el cielo. No porque amen la vida, no. De ser así, no habrían ignorado ni ignorarían las ejecuciones sumarias de los palestinos disidentes por Hamás. O a las víctimas del 7 de Octubre. Lo terrible aquí es que a unos se les disculpa que maten hasta hartarse y a otros no se les perdona que no se dejen matar. Que Israel rechace su eutanasia nacional. Ellos, a diferencia de Noelia, han elegido vivir con todo en contra. ¿Y si ese todo en contra somos nosotros? ¿Y si cada gota de sangre derramada allí es culpa nuestra?
Suscríbete para seguir leyendo
- La DGT confirma el cambio de matrícula a partir de junio de 2026: la novedad en las letras que vas a ver a partir de ahora en los coches de Ibiza
- Muere un hombre en Ibiza aplastado por el tractor que conducía
- Cuatro heridos en una explosión en un piso de Ibiza
- Una nueva fiesta aterriza en Ibiza: Sa Breix, una verbena payesa
- Una camarera revela cuánto gana con las propinas en Ibiza en una semana
- Sucesos en Ibiza: Hallan cuatro proyectiles anticarro en un coche abandonado en la calle
- Todas las imágenes del desalojo del asentamiento más grande de Ibiza: sa Joveria
- Una lectora, Marilina Marí Marí, sobre la pérdida de tradiciones ibicencas: 'Ibiza no es la puesta de sol de es Vedrà, ni los tambores de Benirràs
