Opinión
Ibiza y Formentera ante el examen de su territorio
El pasado viernes tuvimos la última conferencia del ciclo sobre la vivienda organizado por la Demarcación de Ibiza y Formentera del Colegio Oficial de Arquitectos (COAIB). El cierre antes de la mesa redonda fue a cargo de Jin Taira, arquitecto, urbanista y profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Para mí, en lo personal, la cita supuso un reencuentro. Volver a tener delante a quien fue mi profesor durante la carrera fue volver a encontrarme con aquella fascinación por el análisis del territorio.
Taira nos expuso, con una claridad deslumbrante, un estudio profundo del tejido urbano en entornos insulares tan singulares como Fogo o Lanzarote. A través de análisis, esquemas y redistribuciones, nos demostró una forma particular de leer el territorio. Porque el tejido de una isla no se conforma únicamente por la suma de sus viviendas, sino que es un organismo complejo que abarca carreteras, calles, nodos de conexión y transporte público; en definitiva, toda esa red de infraestructuras que nos permite, sencillamente, vivir.
Durante su intervención, volvió a cautivarme esa capacidad para desgranar datos complejos y traducirlos en algo fácil y comprensible. Desplegó ante nosotros la fórmula para entender cómo funciona realmente una isla: dónde se concentra la población, dónde se sufre la masificación, por dónde fluyen los movimientos y dónde se disgrega el paisaje.
Esta visión analítica y global resulta hoy más fundamental que nunca para plantear los problemas reales de Ibiza y Formentera. Toca ser honestos: hasta el momento, parece que no hemos sido capaces de entender cómo funcionan nuestras islas, o al menos no lo hemos plasmado en el papel. Nos enfrentamos a una realidad sustentada en planeamientos urbanísticos que, en muchos casos, han permanecido sin actualizarse durante treinta o cuarenta años. Hemos empezado a reaccionar de una forma tardía a un problema que era un secreto a voces desde hace mucho tiempo, quizás con la inercia de dejarlo estar a ver si, por sí solo, se arreglaba.
Ahora, como el estudiante al que le pilla el toro a final de curso, tenemos ante nosotros el ineludible reto de analizar a fondo nuestra propia isla. Necesitamos dividir, fragmentar y estudiar en detalle cada rincón para poder trazar ese mapa claro y sencillo que nos explique cómo funcionamos, cómo vivimos y cómo queremos habitar Ibiza y Formentera en el futuro.
Ese mapa debe ser la clave estratégica para el desarrollo de nuestro territorio. Hay que tener muy claro hacia dónde queremos ir. Y en este examen, que definirá la calidad de vida de las próximas generaciones, no nos podemos conformar con un aprobado rascado. Nos jugamos el futuro de Ibiza y Formentera, y nuestra única opción válida es ir a por el sobresaliente.
Suscríbete para seguir leyendo
- Cazado en el aeropuerto de Ibiza un viajero de 71 años con 1.900 cajetillas de contrabando
- Un nuevo incendio de vegetación en Ibiza moviliza a los servicios de emergencia en la carretera de Sant Josep
- Carreteras en Ibiza: Luz verde al proyecto para acabar con el punto negro de tráfico entre Can Guillemó y Can Bonet
- Así era el 'Lefty', el yate en el que Lamine Yamal disfrutó sus últimas vacaciones en Ibiza y que ardió en llamas este lunes
- El fuego arrasa y obliga a hundir un yate en el puerto de Ibiza
- El operativo de emergencias localiza el origen del incendio de ses Feixes des Prat de ses Monges de Ibiza
- Vara de Rey recupera su reloj: Ibiza inicia la instalación del nuevo símbolo del paseo
- Un nuevo servicio público para moverse con bicis y patinetes eléctricos en Ibiza
