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Opinión

De la furia depredadora y los accesos

No puede extrañarnos la preocupación vecinal del vecindario del hotel, habida cuenta de las avalanchas festivaleras que se montarán

De las tres antiguas islas del antepuerto que en tiempos conformaron un espacio mítico con una historia que no hemos llegado a conocer del todo, s’Illa Plana, en la que en tiempos hubo un santuario fenicio que nos dejó una maravillosa colección de terracotas y que, al menos en parte, se debería haber preservado, es la que en el tiempo ha tenido un recorrido menos ventajoso. Primero se construyeron casas sin orden ni concierto, una aquí y otra allí, en lo que parecía tierra de nadie. Luego se levantó El Corso, hotel con buena arquitectura, pero sobredimensionado en su volumetría, dando al traste con un paisaje histórico que las necesidades de ampliación portuaria han acabado de rematar. Y ahora nos enteramos de que en la trasera del futuro 5 estrellas se construirá un gran parking subterráneo -¡que los arqueólogos estén atentos a la excavación!- y, en la frontal del hotel se situará el restaurante y el cabaret/sala de fiestas de Lío que abandona Marina Ibiza. Quienes lleguen por mar comprobarán, ya de entrada, que Ibiza es una fiesta.

Detrás de la ‘movida’ tenemos lo de siempre, la depredación y el negocio del ocio que van a lo suyo en esta Ibiza nuestra que, a cada día que pasa, es menos nuestra. No puede extrañarnos la preocupación vecinal del vecindario del hotel, habida cuenta de las avalanchas festivaleras que se montarán, no sólo por la bulliciosa jarana de los espectáculos, sino por el guirigay que supondrá acceder en coche por un vial unidireccional y angosto. Sorprende que al conceder los permisos de tales iniciativas no se contemplen sus consecuencias. Me temo que si cuaja el traslado de la sala de fiestas y se construye el parking, el Lío en s’Illa Plana será un auténtico lío. Parece que esto de los accesos no cuenta para nada. Es lo que también ocurrirá en el vial asimismo unidireccional del Parador. Hemos podido darle dos sentidos, pero no. Tendremos que esperar –como ocurrirá en s’Illa Plana- a que un semáforo nos dé paso alternativo. Nada nuevo. Parece que cuanto más la liamos, más nos divertimos.

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