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Opinión | Tribuna

Regidora de Igualdad del Ajuntament de Eivissa -

Más igualdad, más libertad para todos

El 8M conmemora la iniciativa de formar una sociedad más respetuosa

El 8 de marzo es, sobre todo, un recordatorio de lo que somos capaces de construir cuando caminamos juntas. No es solo una fecha en el calendario ni una efeméride institucional: es una oportunidad para mirar lo que hemos logrado y, al mismo tiempo, recordar todo lo que aún queda por hacer para que la igualdad sea una realidad plena.

A lo largo de los años hemos avanzado mucho. Hoy hay más mujeres estudiando, trabajando, liderando proyectos, ocupando espacios que durante demasiado tiempo parecían vedados. Cada paso ha sido posible gracias a muchas mujeres —y también a muchos hombres— que han creído en una sociedad más justa.

Pero el 8M también nos invita a no olvidar que todavía existen retos importantes. La violencia machista sigue arrebatando vidas, las brechas laborales continúan afectando a muchas mujeres y los cuidados siguen recayendo de manera desigual. Son desafíos complejos que solo podremos afrontar desde la responsabilidad colectiva, con políticas eficaces, con recursos suficientes y con una sociedad comprometida.

Hablar de igualdad es hablar también de oportunidades. De que ninguna niña crezca pensando que su futuro tiene límites. De que ninguna mujer tenga que elegir entre su proyecto profesional y su vida personal. De que los hombres encuentren en la igualdad una forma más libre y más justa de relacionarse y de construir su propio camino.

También es importante cuidar el clima en el que se desarrolla este debate. La igualdad se fortalece cuando sabemos escucharnos, cuando el diálogo sustituye a la descalificación y cuando entendemos que las diferencias de opinión no deben alejarnos del objetivo común. El feminismo, en su pluralidad, puede ser un espacio de encuentro que sume voluntades y amplíe horizontes.

El 8 de marzo nos recuerda que la igualdad no es solo una reivindicación de un día, sino un compromiso cotidiano. Un compromiso que se construye en las instituciones, en las empresas, en las familias, en las aulas y también en la forma en que nos tratamos los unos a los otros.

Ojalá nuestras hijas crezcan en una sociedad donde puedan elegir su camino con libertad y seguridad. Y ojalá nuestros hijos aprendan que la igualdad no resta, sino que amplía las posibilidades de todos.

Ese es, en el fondo, el verdadero sentido del 8M: seguir avanzando juntos hacia una sociedad más justa, más libre y más respetuosa con la vida y la dignidad de todas las personas.

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