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Opinión

Un parkingen el bulevar Abel Matutes

El consistorio de Vila descubre el Mediterráneo

Solo puedo pensar que algunos mandarines de nuestra Administración sordean, son tercos o tontos de manual. Les ha costado caerse del burro. Nos dicen, como gran iniciativa, como gran invento, que se construirá un aparcamiento de 749 plazas en el bulevar Abel Matutes. Bien está. Supongo que no estará tan bien para los vecinos de la zona que ya intuyen la congestión circulatoria que supondrá tal instalación, aunque tendrán que conformarse porque es un problema que tienen todos los estacionamientos urbanos en cualquier ciudad. Pero vamos a lo que voy: si nuestros mandarines acuden a la hemeroteca de Diario de Ibiza comprobarán que hace ya años se proponía la posibilidad que se ha hecho realidad en otras ciudades y que ahora nos venden como novedosa, el hecho de que una empresa construya un parking a cambio de la concesión de su gestión por un determinado número de años. ¡Por Dios! ¿Se han enterado ahora de que tal posibilidad existía?

En estos mismos papeles también se ha advertido tropecientas veces el mayúsculo error que supone no aprovechar la incorporación a la trama urbana del primer cinturón de ronda, E-10, para construir en su subsuelo no uno, sino tantos estacionamientos como sean necesarios para conseguir que la ciudad deje de ser el aberrante aparcamiento que hoy tenemos. La ciudad es para los ciudadanos, no para los coches. Y la estrategia del proyecto puede ser la misma, una concesión a 40 o más años a las empresas que se avengan a su construcción. Su rentabilidad estaría asegurada, precisamente, sacando de una vez por todas los vehículos de la ciudad, es decir limitando el estacionamiento en las calles únicamente para urgencias, servicios y carga y descarga. ¿Se imaginan el desahogo que supondría tener en el entorno de la ciudad, en distintos puntos de la E-10, una serie de parkings perimetrales cuando el vial sea ya una realidad urbana? Es ahora o nunca. La ciudad no volverá a tener una oportunidad como la que nos ofrece la remodelación de la E-10.

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