Opinión | Editorial
Un paso más en la regulación de la entrada de vehículos a Ibiza
La medida para evitar la masificación en las carreteras en verano debe consolidarse y mantenerse a largo plazo
El Consell Insular de Ibiza ha hecho pública la propuesta de regulación de la entrada y circulación de vehículos para los veranos de este año y el que viene, con importantes novedades relativas al periodo de aplicación y al cupo máximo diario permitido. Tras una primera temporada de prueba piloto de una medida inédita en una isla del tamaño de Ibiza (inspirada en la que puso en marcha Formentera en 2019), la institución reduce en un mes el periodo de restricciones, que será del 15 de junio al 15 de septiembre (en 2025 fue del 1 de junio al 30 de septiembre), porque en esos periodos no se llegó al tope de vehículos establecido. No obstante, deja abierta la posibilidad de volver a ampliar este periodo en 2027, según los datos que se recojan este verano.
De la misma forma, el Consell ha aplicado una reducción mayor de lo previsto del cupo de vehículos de fuera autorizados a entrar a la isla: esta temporada serán 1.250 menos que en 2025. Por tanto, el número máximo autorizado será de 18.918, de los que 15.000 serán de alquiler, 3.798 vehículos particulares y 120 para residentes en Formentera. En 2027 el cupo también descenderá en el mismo número, 1.250, por lo que la institución acelera el calendario y alcanza en dos años el límite de vehículos que el estudio técnico de movilidad realizado por Movytrans había fijado en cinco años.
Por lo que respecta a las caravanas y autocaravanas, no cambia nada, lo que también hay que celebrar, pues regular su acceso era necesario desde hace años para evitar la acampada de centenares de vehículos-vivienda en zonas naturales, por el peligro de incendio, contaminación y su impacto sobre el medio ambiente: desde el 1 de junio al 30 de septiembre solo podrán entrar con autorización (computan dentro del cupo máximo permitido) y con reserva en un camping oficial.
La institución ha abierto el trámite de participación a los sectores afectados directamente por esta limitación y después será el pleno el que apruebe la propuesta definitiva. Dado que el PP tiene mayoría, no es de esperar que difiera mucho de la que ha presentado, salvo que haga alguna concesión a las navieras o empresas de alquiler de vehículos en el proceso de consulta.
Es positivo que el Consell afiance la medida y avance en su compromiso de reducir la masificación de las carreteras de la isla durante la temporada alta, con una reducción mayor de la prevista del techo de vehículos diarios. Sin duda, es lícita la crítica de quienes consideran que se trata de un número bajo y muy poco ambicioso, pero es preciso tener en el horizonte los objetivos a medio y largo plazo y consolidar muy bien todas las piezas de esta compleja iniciativa que supone un hito en la gestión turística de la isla, algo que no hay que perder de vista. Por ejemplo, será preciso mejorar, a partir de la primera experiencia del pasado verano, los mecanismos de control y de sanción de los infractores, o la coordinación con otras administraciones, como la Dirección General de Tráfico.
Paradójicamente, Formentera.eco, que es la medida de regulación de la entrada de vehículos a esta isla en verano vigente desde 2019, está en el aire porque el Consell planteó una propuesta que no reducía el techo de vehículos, por lo que la mayoría de las asociaciones que integran el Consell d’Entitats (cuya consulta es previa a la aprobación de las especificidades de cada año por parte del pleno) se abstuvieron, es decir, no la apoyaron, y PSOE y GxF anunciaron que o se cambiaba o la tumbarían, puesto que Sa Unió está en minoría. El equipo de gobierno está obligado a negociar y a modificar su propuesta (con una reducción del techo de vehículos) para no acabar con la restricción de la entrada de coches a la isla, que se ha demostrado que es fundamental para contener la masificación en temporada alta y cuenta con el apoyo unánime de las fuerzas políticas y sociales de la isla.
Las medidas de regulación de la llegada de vehículos a las Pitiusas son una herramienta indispensable para gestionar la afluencia turística y hacerla compatible con los reducidos límites y recursos de las islas y su capacidad de carga. De hecho, el Consell de Mallorca (gobernado por el PP, al igual que Ibiza y Formentera -en coalición con Compromís-) sigue los pasos de las Pitiusas, y ya presentó el año pasado un borrador inicial del texto de la regulación, que contó con el apoyo de Més, PSIB y El Pi. Menorca también comienza la misma iniciativa.
La regulación del acceso de vehículos no debería tener marcha atrás, sino todo lo contrario: debe integrarse en un conjunto de iniciativas impulsadas por los consells (en colaboración con los ayuntamientos y el Govern balear) que tengan como fin hacer compatible la industria turística con la preservación del medio ambiente y los limitados recursos e infraestructuras, como el agua o la gestión de residuos, por poner dos ejemplos. Este camino es el único que nos garantiza la prosperidad y el futuro de las nuevas generaciones.
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