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Opinión | Para empezar

Fitur, paraíso de los grandes anuncios

Cada edición de la feria de turismo de Madrid, Fitur, arroja al menos varios titulares fabulosos, del tipo que puede provocar, por su importancia, que el político de turno amenace con colapsar por los nervios hasta que lo suelta durante esos días tremendos, de desfibrilador junto a la cama, hasta que pueda lanzar la bomba.

En esta última edición nos han regalado las fechas claves, por fin, del Parador de Turismo en el castillo de Dalt Vila; inauguración el 23 de febrero y apertura a los clientes el 10 de marzo... ¡Pero no han dicho de qué año! Tanto tiempo después (la obra se inició en 2009), no descarto que algún egregio fenicio o romano se levante de su tumba de Dalt Vila para aguar la fiesta que tanto está tardando en celebrarse y que todavía pongo en duda que se celebre, vistos los antecedentes.

Otra cosa curiosa de esta historia es la cantidad de habitaciones que tendrá que dedicar el Parador para darle un techo a sus trabajadores. La empresa; que es el Estado y que por lo tanto, somos todos; dejará de ingresar un dinero importante y es posible que esta pérdida empuje al Gobierno a articular medidas reales y eficientes para acabar con el problema de la vivienda en la isla. No hay nada como tocar el bolsillo de quien maneja el erario público para que reaccione. Qué triste.

Y entre tanto jaleo de anuncios y fechas y aperturas y fotos y vídeos de lo maravilloso que será el parador ibicenco, el primero de Balears, me ha calado una frase de nuestro presidente Vicent Marí, ese hombre ahora aislado por los tribunales. Dice que para Ibiza, «los tiempos de los récords turísticos se han acabado», que ahora «la apuesta es un turismo de calidad».

El menda, que durante años esperaba que se batiera la cifra de pasajeros en el aeropuerto, por ejemplo, y que ahora reniega de esas ambiciones tan ingenuas (siempre nos vendieron el turismo como una industria inocua, qué falacia), no puede estar más de acuerdo. El problema es que Ibiza, además de éxito, puede morir cegada por tanto oropel; la oferta de plazas de lujo ya representa el 18% del total. Y si no, que se lo digan al pequeño comercio, que tanto echa de menos un poco de turismo familiar.

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