Opinión | Editorial
El drama de la migración en las Pitiusas
El problema migratorio debe abordarse desde el punto de vista humano
La apertura de las dos carpas de primera acogida en los puertos de Ibiza y Formentera es la constatación de la dimensión que ha adquirido el fenómeno migratorio en las Pitiusas, que al fin el Gobierno central ha reconocido como responsabilidad propia con la instalación de estas dos infraestructuras que hace mucho tiempo que eran necesarias y que reclamaban tanto los consells como los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y las organizaciones humanitarias que se encargan de atender a los migrantes, especialmente la Cruz Roja. Las carpas comenzaron a funcionar en noviembre y en solo dos meses y medio han acogido ya a más de 600 personas. La de Ibiza tiene capacidad para 160, ampliable a 200, y la de Formentera, para 90; cuentan con camas, comedor y baños con duchas. Anteriormente, estas personas eran atendidas en lugares habilitados de forma provisional, que no reunían las condiciones adecuadas.
Es muy importante dar a conocer la tragedia humana que representa el flujo migratorio, que ha consolidado la ruta argelina hacia nuestras islas como una de las más mortales, con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía y las instituciones y combatir la ola xenófoba que atiza la ultraderecha con la difusión de bulos sin ninguna base. Pero para contrarrestar toda esa desinformación es fundamental que el Gobierno central proporcione los recursos necesarios para afrontar un incremento de llegada de migrantes en patera que desborda todos los servicios y el personal existente en las islas. La financiación de las dos infraestructuras para acoger temporalmente a las personas arribadas en pateras (los adultos apenas pasan horas o pocos días aquí, porque se les traslada de inmediato a la Península) no basta, también es preciso que el Gobierno ayude a los consells insulares, que tienen las competencias de menores, a costear la manutención y el personal necesario para atender a los niños y adolescentes que llegan sin acompañante adulto y cuya tutela deben asumir.
El mismo día que el delegado del Gobierno de Balears, Alfonso Rodríguez, mostraba a la prensa las dos carpas, la fundadora de la asociación Caminando Fronteras, Helena Maleno, presentaba en Ibiza el informe de la ONG, ya adelantado hace unas semanas, y que revela datos sobrecogedores: el número de fallecidos en la ruta argelina se ha más que duplicado (1.047 en 2025 frente a los 517 del año anterior) y el año pasado desaparecieron 47 pateras en el mar con todos sus ocupantes a bordo. En esta ruta, que une el norte de Argelia con el Levante peninsular y Balears, que ya es la más transitada del país, el trayecto hacia las Pitiusas se ha convertido en el más peligroso.
El problema migratorio debe abordarse desde el punto de vista humano: son personas en busca de una vida mejor, víctimas de redes de tráfico de seres humanos que se aprovechan de la desesperación para hacer negocio a pesar del grave peligro en el que les ponen al embarcarles en embarcaciones muy precarias y en condiciones límite. Maleno alerta de que en Balears se cumplen menos que en otros lugares de España los protocolos de protección de la vida, es decir, de rescate de personas que viajan en pateras, y reitera una grave acusación: «La omisión del deber de socorro es una forma de control migratorio». Se trata de una denuncia que se desprende del hecho de que 2025 fue el año en el que más cadáveres han aparecido en la Comunitat, por lo que los naufragios se producen cerca de las costas. El informe concluye que hay «una demora en la activación de los servicios de búsqueda y rescate, además del uso de métodos pasivos de búsqueda».
Estas duras acusaciones requieren una respuesta por parte del Gobierno, del que dependen los servicios de búsqueda y salvamento, pues si fuera cierto, sería gravísimo. Y si lo que está ocurriendo es que faltan medios ante el incremento sustancial del tráfico de pateras, es urgente aumentarlos y adaptarlos a las necesidades actuales y a las previsiones para este año. Lamentablemente, todo hace pensar que las cifras del drama de la migración en Balears seguirán su tendencia al alza este año y que los problemas que se han ido manifestando hasta ahora se multiplicarán.
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