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Opinión | Para empezar

Verónica Carmona

Verónica Carmona

Portadista y redactora

Tocar el ukelele

El inicio del año es el preludio de todas las mentiras que nos contamos para sentirnos mejor. Ojeo la agenda de 2025 con cariño y repaso las anotaciones: la excursión a Cap des Falcó, la caminata a Sant Agustí, el primer día que quedé con Enrique, la cita con mi ginecóloga… y así, una amalgama de notas de un año del que siento que he salido victoriosa o, al menos, mejor parada que en los dos anteriores. Ha sido un buen año, aunque no he cumplido ninguno de los objetivos anotados en la página del 1 de enero, que leo ahora con sorpresa: apuntarme al gimnasio y aprender a tocar el ukelele. La verdad es que ni siquiera recordaba el segundo propósito y me reí al comprobar lo poco que había calado en mí. ¿En qué momento vital saber hacer sonar esa pequeña guitarra de cuatro cuerdas se convirtió en un reto personal? El tercer deseo era comprarme el instrumento, algo básico para iniciarme en el aprendizaje, pero tampoco lo materialicé. El ukelele representa el deseo absurdo de ser alguien que no eres. Es la herida de haber abandonado el conservatorio antes de tiempo y la necesidad infantil de reparar aquel error, como si así pudieran borrarse otras cagadas bastante peores. Mi hijo va a la Escola de Música desde que tiene tres años. ¿Otra forma de arreglar mi pifia? En casa hay una guitarra desde hace 15 años. También, un libro titulado ‘Aprenda a tocar la guitarra’ desde hace aún más tiempo. A veces pienso que debería quemar ambos juntos en una hoguera y quitarme ese lastre de encima.

Para 2026 no voy a proponerme ninguna meta disparatada. Aunque, si consiguiera dejar de fumar del todo, me sentiría bendecida: no sucumbir a esos pitis en la puerta del Diario con Elena, ni a los que a veces caen en casa de Jimena o Martina. Este es otro tópico recurrente, como el gimnasio. Correr es el mejor antídoto que he encontrado para combatir la sed de nicotina. Son fuerzas antagónicas. Pero corro menos de lo que me gustaría y fumo más de lo que debería. Quizá, al final, sea más fácil tocar el ukelele.

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