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Opinión | Para empezar

Volver a la ciudad después de Navidad

El hecho de volver a casa por Navidad es un sentimiento difícil de expresar. Es ilusión, reencuentro, hogar. Los jóvenes que se van fuera a estudiar viven esta sensación cada año con intensidad. Yo misma era una de ellos, hasta hace relativamente pocos años. Y ahora lo veo y siento a través de los ojos de mi hermana pequeña. Las ganas que tiene de esta época que, al final, parece ser mágica.

Pero cuando estos días de vacaciones se acaban, toca volver a la ciudad. Es como una cuenta atrás, que no quieres que se pase el tiempo, lo pararías para estar unos días más con tus seres queridos, aunque es tu deber volver. Al fin y al cabo, estás pagando una carrera y qué menos que intentar aprovecharla al máximo hasta terminarla.

Y, como si no fuera suficientemente difícil separarse otra vez de la familia, encima vuelven para seguir con los exámenes. Incluso tienen pruebas el día después de los Reyes Magos. Un día estás abriendo regalos y al siguiente hincando los codos. No sé quién inventó la época de exámenes postNavidad de las universidades, pero se merecería un poco de carbón. ¿Cómo te comes eso de hacer exámenes antes y después de Navidad? Pues atiborrándote de polvorones, turrones y roscón, porque no hay otra.

«Papá, ¿qué pasaría si pierdo el avión?», siempre pregunta mi hermana. Creo que esa frase define perfectamente lo que quería mostrar con mi primer artículo de opinión: cuesta dejar atrás tus raíces. Pero, así es la vida, ¿no? Crecemos y maduramos, y siendo de aquí de Ibiza, o sales fuera a estudiar o te quedas en la isla con la poca oferta que hay. Nos ‘independizamos’ muy pronto y esa es la diferencia que se nota respecto a quienes son de la península, que no entienden las ganas que tienes siempre de volver a casa. Y más si es por Navidad.

Anteayer quitamos la decoración navideña de casa y, así, tal como vino la Navidad junto con mi hermana, se fueron ambas dejando un vacío frío en un rinconcito. Ahora toca esperar a las siguientes vacaciones, puentes o fines de semana libres que se pueda escapar para que vuelva a casa desde la gran ciudad.

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