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Opinión | Para empezar

Embaucadora capacidad de generar expectativas

Si me preguntan qué cualidad destacaría de esa extraña tribu que se dedica a la política, me decantaría por su embaucadora capacidad de generar expectativas. Viven de ellas y en las campañas electorales es cuando mejor y en mayor cantidad despliegan esa especie de don con el que les adornó la genética. El problema, como siempre, es que al final de los mandatos no solemos pasar cuentas y ellos no las rendirán motu proprio.

Y en este saco de despropósitos incluyo a todos los colores políticos; me da igual quiénes gobernaron y dejaron por lo tanto de cumplir tantas promesas hace una o dos décadas y a quién le toca ahora el turno. Esa distancia prudente con la política y sus tejemanejes te regala un espacio de opinión libre muy agradable, sobre todo si te dedicas a juntar letras.

En estos últimos tiempos, desde el Consell y el Ayuntamiento de Eivissa nos han regalado los oídos con varias iniciativas interesantes... si finalmente cristalizan, cosa que dudo muy a mi pesar. Rafael Triguero, alcalde de la capital, asegura que el próximo verano no habrá asentamientos. Este hombre se calla algo; habrá hablado con el boss, Vicent Marí, y este le habrá dicho que «adelante, crack, que lo tengo todo previsto; la solución está en marcha». Porque, y es una pregunta sencilla, ¿dónde van a meter a esas miles de personas que malviven entre el derroche y el despiporre de esta isla? ¿Se las llevarán a casa? El problema de la vivienda es tan tremendo, tan salvaje, que anunciar tamañas hazañas es una temeridad, y me quedo corto.

Luego está el cambio de modelo turístico. ¿En serio quiere regular el Consell lo que ni el mercado, ese poderoso y despiadado depredador, normalmente no puede ni soñar con controlar?

El problema de estas iniciativas radica en las posibles soluciones que los expertos y los ciudadanos y empresarios te indiquen que debes poner en marcha para resolver los problemas. Mucho me temo que gran parte serán inviables y otras se descartarán porque no interesan o porque «no es el momento». Al Consell, al menos, se le puede agradecer que controle la entrada de vehículos y la oferta ilegal. A pesar de la fuerte resistencia de algunos sectores. No les toquen el maná, hagan el favor...

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