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Opinión | Tribuna

Tal como éramos

Se era de Paul Newman o de Robert Redford, casi nunca de los dos a la vez, quizá porque cada uno tenía el carisma suficiente para rellenar la capacidad de admiración de sus seguidores. Juntos hicieron dos películas memorables, ‘El golpe’, un prodigio de ingenio y vueltas de guion, y ‘Dos hombres y un destino’, que nos llevaba más allá de la aventura hacia un final en el que el poder de la amistad nos golpeaba hasta dejarnos sin aliento. No sólo eran guapos o de mirada magnética. No sólo llenaban la pantalla con su presencia al estilo de las grandes estrellas de una época que parece muy lejana. Además solían elegir bien sus apariciones (con alguna excepción) y en su vida real se dedicaron a causas justas y a pelear por el medio ambiente, el cine independiente o los derechos de los niños. Era fácil recortar sus fotos, adornar las carpetas, enamorarse. Yo los conocí con cierta edad, ese eufemismo. Aun así, aunque ya no eran jóvenes, seguía siendo fácil caer rendida. Esta semana ha muerto Redford, que fue siempre mi segunda elección, no sé por qué motivo.

A veces elegimos sin pensar, sin darnos cuenta de lo que disfrutamos con ‘Descalzos en el parque’, ‘Tal como éramos’, ‘Brubaker’, ‘Las aventuras de Jeremiah Johnson’, ‘Gente corriente’ o ‘Todos los hombres del presidente’. No me gustó en ‘Memorias de África’, pero me encantó la pareja que volvía a hacer con Jane Fonda, en ‘Nosotros en la noche’. Verlos juntos después de 40 años era conmovedor y a la vez doloroso, un recuerdo de que el tiempo no respeta ni a las grandes bellezas ni a los enormes talentos. No eclipsaba a sus parejas en las pantallas, entre los dos se repartían la luz. Si pudiera elegir un momento, me quedaría a vivir en ese instante en que se despide de Barbra Streisand en ‘Tal como éramos’. Ella sigue con su activismo político, él se ha vendido al capitalismo, pero en sus ojos, cuando se reencuentran, brilla de nuevo la chispa de lo que pudo ser y no fue, de las decisiones que tomamos, de lo imposible que es volver atrás. Rodó películas que ya mostraban los estragos de los años y nos habló del amor en la edad en que creemos estar a salvo de las pasiones. No sé por qué me gustaba más Paul Newman. En verdad, ahora que miro su rostro, pienso que quizá me parecía demasiado guapo, demasiado superficial, un rubio más de los muchos de Hollywood. El tiempo me quitó la razón y me puso en mi lugar, como a él, como a todos, y me demostró que era un actor intenso y elegante, siempre a la altura del riesgo elegido. Los jóvenes de hoy no saben quién es, el mundo ha cambiado mucho y ha vuelto a ser presidente Donald Trump, al que él llamó dictador. Ha muerto Robert Redford, la pareja de ‘Descalzos en el parque’ vuelve a dormir sola, las decisiones del pasado pesan y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

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