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Opinión | Tribuna

Mazón y el puente más tardón de la dana

En las administraciones hay velocidades y algún día tendremos que mirar qué ayuntamientos merecen el auto notable que se ha dado Mazón o un suspenso directo

El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, presentó el miércoles a pie de carretera la reapertura de la autovía de Torrent, aquella que se hundió literalmente -como muchas infraestructuras- sobre el barranco del Poyo el 29 de octubre. Diez meses después y ante los periodistas, el jefe del Consell se daba un notable a sí mismo en las labores de reconstrucción y hablaba de "proeza" al lograr finiquitar las 18 autovías de titularidad autonómica afectadas por la catástrofe en menos de 10 meses. Y es verdad. Solo hace falta remitirse a las imágenes de aquel aciago día para constatar la magnitud del apocalipsis y, en ocasiones, hay que recordarse a una misma, cuando aprietan la ansiedad y las prisas, que todavía no ha pasado un año. Y también que el desastre fue monumental.

Poco a poco vemos mejoras, eso es así. El otro día, caminando por Paiporta me fijaba en la cantidad de esfuerzo personal y público vertido en sus casas y calles, un municipio donde se pueden ver todavía numerosas fincas con las puertas abiertas (porque están a la espera de reparación), accesos construidos con ladrillos mientras llega un arreglo mejor y muchos coches nuevos (tantos como se llevó el agua) en un entorno completamente arrasado. Los contrastes surgidos del 29 de octubre todavía desafían la cordura y el entendimiento al evidenciar una nueva realidad chocante y construida a pedazos pero empeñada en desafiar los malos augurios. Una ventana nueva aquí, una fachada repintada allá, un escaparate luminoso en el otro lado defienden a la vista de todos la testarudez del aliento vital. ‘No hay más remedio’, me decía una paiportina quitándose importancia. Para mí, es una heroína.

Cuento todo esto a colación de la importancia de lo pequeño, de aquello a lo que no se le da importancia porque no es una autovía o una gran infraestructura. Pienso en los puentes y caminos de los municipios de interior que no se han reconstruido todavía, en los viejos atajos que unen a los pueblos desde hace siglos y en los que nadie se fija, y pienso en el precioso puente que une el mío, Torrent, con Alaquàs. Dicen, de nuevo, que lo abrirán en breve pero ya han pasado 10 meses y antes se ha reabierto toda una autovía que este humilde nexo de unión entre dos localidades vecinas. También en las administraciones hay velocidades y algún día tendremos que mirar qué ayuntamientos merecen el auto notable que se ha dado Mazón o un suspenso directo. n

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