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Opinión

Los nuevos camisas pardas

Hace seis meses advertí en estas líneas que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca daría alas a la extrema derecha patria y, por extensión, a la local. No hacía falta ser un lince para saberlo, pues derivas ideológicas similares se han repetido a lo largo de la historia en incontables ocasiones. La cuestión es que los ultras se han sentido arropados por Trump y se han soltado la melena, por ejemplo con propuestas como la de la remigración (eufemismo de deportación), que sin remilgos expuso hace escasas semanas Rocío de Meer, diputada de Vox.

De casta le viene al galgo, pues es nieta del ultra y último gobernador civil de la dictadura en Balears, Carlos de Meer, más franquista que Franco y recordado en Ibiza por instar (un mes antes de que falleciera el dictador y en un mitin celebrado en la isla) a Europa a «meterse donde le quepa» el Mercado Común. Lo hizo con motivo de los últimos fusilamientos firmados por el cruzado.

La semana pasada asistimos a otro episodio de ese envalentonamiento ultra, cómo no, protagonizado por la edil de Vox Paula Salsoso en el pleno de Santa Eulària durante la defensa de una moción. Salsoso aseguró que «las clínicas abortivas están llenas de españolas» mientras las maternidades están repletas de «inmigrantes, latinoamericanas, senegalesas y marroquíes», como si estas fueran ganado encargado de parir proles con el objetivo inconfesable de, algún día, recuperar Al Andalus o vengarse de Hernán Cortés.

La moción tenía doble carga de profundidad. Por una parte, contra las abortistas (libertinas, casquivanas ellas), encarnación de belcebú para el nacionalcatolicismo vencedor de la cruzada del 36. Por otra, abre en este territorio el debate sobre la teoría del gran reemplazo, idea lanzada por Renaud Camus, abrazada efusivamente por la ultraderecha francesa y que tiene en ‘Sumisión’, de Michel Houellebecq, su espeluznante versión narrativa.

Donald Trump cree que esa teoría es aplicable tanto a su país como a otros wasp, como Sudáfrica, de ahí que haya emprendido una campaña de «remigración» de miles de extranjeros, como la que planea De Meer. Victor Klemperer desenmascaró en ‘La lengua del Tercer Reich’ el sibilino lenguaje de los nazis, que ocultaba un profundo racismo y antisemistismo. Toca ahora desenmascarar a los nuevos camisas pardas (o renovados camisas azules).

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