Opinión | Tribuna
Ni crecimiento demográfico, ni viviendas para ricos, ni depredación del territorio
Hablamos de pisos de 2 o 3 dormitorios con un valor de venta inferior a los 300.000 euros o de un alquiler que roce los 800 euros al mes
A tenor de algunos artículos y noticias leídos en este y otros medios, creo que es necesario hacer algunas aclaraciones que ya llevamos bastantes semanas haciendo: No. El Consell de Ibiza no apoyará nunca una medida que provoque un nuevo crecimiento demográfico. No. No permitiremos que se haga vivienda para ricos en suelo rústico, y no. No se permitirán barbaridades en parajes naturales.
Y esto ha de quedar claro, como así lo expresamos en la exposición que hicimos en el Parlamento balear para dar a conocer la postura del Consell de Ibiza en cuanto al Decreto Ley que crea un mecanismo extraordinario para habilitar suelo público en la ciudad de Palma, y cuyo contenido PP y VOX han pactado poder extrapolar a otras zonas del archipiélago, como la isla de Ibiza.
En este sentido, se abre la oportunidad de que tengamos un lienzo en blanco en el que escribir todo aquello que consideremos positivo para nuestra isla, que acucia un problema de dimensiones titánicas, que hay que erradicar de raíz: la falta de vivienda asequible para nuestra gente: familias ibicencas (ya sea de nacimiento o de adopción) que ven como sus hijos no van a tener oportunidad de continuar el legado familiar ligado a esta isla, porque no tienen un sitio decente en el que vivir.
Por eso planteamos 3 condiciones si se quiere habilitar un mecanismo extraordinario para disponer de más suelo para hacer vivienda en la isla de Ibiza: las viviendas serán solo para gente que ya vive en la isla, absolutamente todo lo que se construya ha de ser asequible y el suelo que se habilite ha de ser prioritariamente urbano o urbanizable y en caso de ser rústico, únicamente rodeado de urbano.
Hablamos de solares, que seguramente ustedes pueden tener en mente, pegados a las ciudades y barrios de nuestra isla, que cuentan con servicios como agua y que están rodeados de edificios. Estos solares, hoy lejos de ser un pulmón verde o un paraje natural digno de conservar, sirven como lugar de acogimiento de campamentos de infraviviendas o de caravanas. Choca la realidad con la información sesgada que algunos sectores han intentado difundir, y que incluso se hizo con un vídeo en el que salían parques naturales. No. Ni es lo que se pretende, ni se permitirá bajo ningún concepto.
Otro de los condicionantes, y que se sigue ocultando o ignorando deliberadamente por algunos, es que la vivienda ha de ser para gente que acredite una residencia mínima de 10 años, e incluso, podamos beneficiar a aquellos que puedan acreditar una residencia aún mayor (de 20 o 25 años). ¿Por qué? Porque es la gente de aquí, que ha nacido aquí, que tiene aquí a sus hijos, a sus familiares y a todas sus redes sociales (las de verdad, no las del teléfono móvil), la que necesita urgentemente vivienda. No es necesario ir a buscar candidatos fuera, ni apostar por modelos que beneficien al último en llegar. Hay que buscar una solución a las personas que hasta ahora no se habían enfrentado a este problema, pese a llevar aquí toda la vida.
Y, por último, las viviendas han de ser asequibles o no ser. Sin paliativos. El modelo que defiende el Consell de Ibiza es el de alternar iniciativa pública y privada. Seamos claros, el ritmo al que construye la administración (86 viviendas en los últimos 10 años) no aborda el problema de manera global. Obviamente, 86 viviendas son importantes para 86 familias que no tenían alternativa, pero no resuelven el problema de una isla.
Debemos permitir a los propietarios de estos solares que puedan iniciar proyectos de vivienda a precio limitado. Hablamos de pisos de 2 o 3 dormitorios con un valor de venta inferior a los 300.000 euros o de un alquiler que roce los 800 euros al mes, que darán solución a unas clases medias que el mercado residencial de vivienda nueva y libre, que no baja de 700.000 euros por piso, ha dejado fuera, y que el de VPO (con 700 aspirantes a un ritmo de 8 viviendas por año), también.
Familias con uno o dos sueldos medios, que les permitirían vivir holgadamente, si no fuese porque un alquiler se come más de la mitad de los ingresos del hogar. Que no pueden tampoco esperar a heredar un piso o una casa, porque ellos quieren ya tener hijos, independizarse e iniciar su proyecto de vida. En definitiva, hacer lo que sus padres pudieron hacer aquí, ligando sus raíces a esta tierra.
Además, dos tercios de todo el suelo que se habilite deberá pasar a ser público, para que los ayuntamientos puedan hacer viviendas de protección oficial y otros servicios públicos que redundarán en mejoras para todos los vecinos y vecinas de la isla.
Por todo ello, permítanme que exprese mi rechazo a quienes han querido tergiversar nuestra propuesta porque, insisto, como llevo muchas semanas haciendo, y termino como empezaba: No. No habrá crecimiento demográfico. No. No se hará vivienda para ricos en suelo rústico y No. No se permitirán barbaridades en parajes naturales.
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