Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Tribuna

Los nuevos piratas: ‘party boats’

El vecindario de la costa portmaniense debería consensuar una asociación que luchase contra la nueva piratería mediterránea constituida por los ‘party boats’

El Real Madrid C.F ha suspendido hasta junio todos los conciertos en su megalómano coliseo de Castellana, lo cual no se debe a la magnanimidad de Florentino ni a la eficiencia de Almeida, sino a que los vecinos han constituido una asociación para combatir el ruido que provocan aquellos por la deficiente insonorización del estadio. En Ibiza no hay una obra faraónica de esta envergadura, pero sí que posee un mar que más que bello resulta sublime, parafraseando a Kant, que atrae por su color y frescura y a la vez inspira temor cuando embravece. Al igual que la plutocracia madrileña de Bernabéu que se ha unido frente a la contaminación acústica que genera el monumento arquitectónico merengue, el vecindario de la costa portmaniense también debería consensuar una asociación que luchase contra la nueva piratería mediterránea constituida por los party boats, que desde embarcaciones turísticas o yates privados, no nos roban tesoros, pero sí que secuestran el sueño y descanso de quienes habitan junto a los dominios de Poseidón. Este azote de los mares plantea dos cuestiones, la de la competencia y el de su regulación.

Haciendo memoria y tirando de hemeroteca recuerdo que el bueno de Vicente Serra en 2013 se interesó por el problema y recabó informes, de los que se desprendía que la competencia en esta materia era local, insular y autonómica en puerto, por cuanto estas administraciones intervenían en la concesión de licencias y registro de buques, y estatal en el mar, ya que los posibles ilícitos administrativos y penales se producen en el dominio marítimo público. De esto no parecen percatarse las fuerzas de seguridad requeridas ante una situación factual perturbadora de la ataraxia vecinal. La policía local se inhibe por supuesta falta de competencia según suelen responder sus atribulados agentes. La diligente guardia civil de San Antonio remite al servicio de costas, que hace epojé pirrónica o suspensión del juicio y actividad por falta de medios. El resultado es la indefensión del citoyen que paga sus impuestos, y en cuya exigibilidad ninguna Administración declina su competencia. Ello muestra lo fallido del Estado autonómico para los administrados que sufren una capitis diminutio en derechos fundamentales como el derecho al descanso, mientras que aumenta el control social y la fiscalización a través de los instrumentos de poder con los que cuentan las administraciones. Esto es la biopolítica que ya denunciaba Michel Foucault en los años setenta del pasado siglo, el poder ejercido sobre la vida del nuevo sujeto político de la modernidad que es el ciudadano.

En 2020 el Govern balear del PSOE y aliados suspendió aquella actividad en la era covid por motivos de salud. Un buen precedente para que a nivel legislativo se abordara una prohibición o al menos una regulación restrictiva de lo que es molesto para los seres humanos y contaminante y destructivo para los ecosistemas marinos. Pero no fue así, dado que el art.8 de la nueva Ley del turismo en las Islas Baleares prohíbe solo los party boats a menos de una milla naútica de las áreas naturales protegidas, luego a sensu contrario en todas las demás es una actividad permitida. Practicando lo que Paul Ricoeur llamaba la hermenéutica de la sospecha, no puedo dejar de pensar que existen intereses mercantiles detrás en agentes políticos o sus allegados. Se ha desaprovechado una oportunidad de oro para llenar un vacío legal y proteger a las personas y a la naturaleza.

Como la sospecha mata la confianza, solo me queda de la misma manera que Saulo cuando fue detenido por los romanos apeló al César al ser ciudadano de Roma, elevar una apelación al senador de Formentera, Juanjo Ferrer, experto profesional del Derecho en la guerra contra la contaminación acústica, para que desde la política estatal impulse medidas de control y restricción de esta nueva forma de piratería en la metamodernidad. Y un recado a los políticos peperos, pues con este tan liberal laissez faire se pierden votos, y que no piensen que su victoria en Baleares se debe a méritos propios, que son pocos, sino más bien a deméritos ajenos, que más bien son muchos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents