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Opinión | Para empezar

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Cargo: Jefa de sección

‘Te doy mis ojos’, veinte años después

Veo a Luis Tosar (permítanme un suspiro) mirándose a sí mismo. Contemplándose en una de las tremendas escenas de ‘Te doy mis ojos’. Observa a Antonio, aquel maltratador que hace ahora algo más de veinte años nos heló la sangre. Nos puso los pelos de punta. Nos abrió de par en par las puertas al horror que millones de mujeres han sufrido desde el inicio de la humanidad. Nos hizo comprender que, a veces, el lugar menos seguro para nosotras es aquel enclaustrado en las paredes de casa. Hace veinte años.

Luis Tosar se mira. Se ve a sí mismo metido en la piel de Antonio, destrozando la vida de Pilar (Laia Marull). Se contemplan y hay algo... Una idea. Un flash. Una realidad que cae como una maza. Me aplasta. Me deja sin aire. Sin apenas energía. Apenas pasan unos segundos hasta que el gallego verbaliza aquello que, desde que he comenzado a ver esa escena te ronda la cabeza. Soy incapaz de repetir las palabras exactas del intérprete de Malamadre, pero sí la frustración de ver que veintiún años después de aquella película que agitó carteleras y conciencias, la situación no sólo no ha cambiado sino que es, casi, peor. En aquel momento creo que todas estábamos convencidas de que sacar a la luz la pesadilla de tantas mujeres, ponerla negro sobre blanco en los diarios, darle la voz en las radios, ponerle cara en la televisión y contarla sin romanticismo en la gran pantalla serviría de algo. Haría que las cosas cambiaran.

Jamás imaginábamos, cuando salíamos del cine con los ojos rojos, la mente algo más clara y el corazón hecho un guiñapo, que veintiún años después veríamos, en una sola semana, cómo un hombre drogaba hasta casi matar a su mujer para que decenas de hombres la violaran, a una atleta olímpica morir por las quemaduras causadas por su marido, a un alcalde hacer apología de la violación a una niña, a varios hombres asesinar a sus parejas mujeres, a un juzgado reabrir como posible asesinato machista un caso cerrado como suicidio, un futbolista con cargos por agresión sexual, un hombre detenido por agredir sexualmente a al menos cuatro mujeres... Veo a Luis Tosar mirarse en Antonio y no puedo más que pensar que aquella terrorífica historia que tejió Icíar Bollaín se nos ha quedado corta. El machismo nos ha pasado por encima. Nos ha arrollado.

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