Opinión | Para empezar

Trabajar menos, vivir más

Escribo estas líneas todavía traumatizado porque hoy regreso de unas merecidísimas vacaciones. Con nuestros niveles de conocimiento científico y técnico, que a estas alturas evolutivas todavía tengamos que dedicar lo mejor de nuestro tiempo, esfuerzo y recursos -en resumen, lo mejor de nuestra vida- al trabajo, me parece una absoluta abominación, un fracaso como civilización.

Debo admitir que mi caso podría ser peor. Tengo el privilegio de que en esta empresa estoy a gusto, que me gusta lo que hago y que cuento con unos compañeros magníficos. Algo que valoramos especialmente quienes hemos conocido contextos laborales enloquecidos y tóxicos, quienes hemos sufrido en primera persona el acoso laboral de jefes que proyectaban sobre nosotros todos sus infiernos personales. Pero que yo esté bien no es una excusa para olvidar una verdad inapelable: el trabajo asalariado es un colosal error que empezó con el neolítico.

Las sociedades cazadoras y recolectoras del Paleolítico Superior apenas dedicaban entre tres y cuatro horas diarias al trabajo para la subsistencia. El resto lo dedicaban a socializar, a descansar y al juego. De hecho, es el juego y la creación de un entramado de relaciones lo que contribuyó al desarrollo de su cerebro. Tras ese periodo edénico, cometimos el trágico error del neolítico. Como dice el historiador y filósofo Yuval Harari, nos convertimos en esclavos del trigo. La comparativa entre los restos óseos de los últimos humanos felices y los neolíticos es terrible: menos años de vida, más enfermedades y unos huesos deformados por el esfuerzo. El trabajo también trajo consigo otros horrores: la acumulación de bienes, la sociedad estratificada, las jerarquías y la sustitución de las benevolentes diosas de la fecundidad por coléricos dioses masculinos. En fin, un horror. El caso es que, tras finalizar mis dos semanas de vacaciones veraniegas, solo repetiré esta verdad irrefutable: que la única y verdadera riqueza es el tiempo, tener tiempo para uno mismo y para las personas que queremos. Que es preferible poseer menos, trabajar lo justo y vivir más y mejor. Y de esta burra no me bajo.

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