Opinión | Desde la Mola

Y siete de julio San Fermín

El siete de julio tiene en Formentera todos los signos necesarios de un verano casi en plenitud a falta del “ferragosto” italiano

No coincide el chupinazo de Pamplona con el comienzo de la temporada de verano en Formentera. Pero sí que el siete de julio tiene todos los signos necesarios de un verano casi en plenitud a falta del “ferragosto” italiano. Ya se ven niños cerca de las pizzerías esperando el “manjar” prometido por los padres cuando se han portado bien. El bullicio de las “gentes” paseando entre tienda y tienda, mudados de domingo, con bronceado de playa (algunos con añadido de bote) y dispuestos a cenar bien o simplemente con glamour, dependiendo del lugar escogido. Vestidos vaporosos, mucho calado de punto (hay que saber llevarlo). Linos de colores pastel para los caballeros como signo de distinción (los pantalones cortos para piernas cortas se quedan para los de estilo “marianico el corto”). Cosas del verano.

El otro punto importante donde se aprecia que estamos en estío, es sin duda la carretera, la 820PM para más señas. Cualquier trayecto que calculabas entre 15 y 20 minutos ahora se multiplica por dos. El incremento de vehículos de todo tipo, bicicletas, coches, meharis (especie aparte) y llegamos a los motorinos desde la scooter de 49 hasta la “kawa” de 600. ¿Dónde está la diferencia? Pues en la pericia del motorista. Se nota a la legua los que sí, los que no y los dubitativos. Es todo un ejercicio de paciencia (más que el santo Job) ir detrás de un grupete de motos alquiladas a modo de “selfie en marcha” que además se comunican vía “paquetes” y que buscan un desvío “no se cuál” a la playa más próxima. Luego está el embudo (léase atasco) de Sant Ferran donde hay días de injusticia vial a la hora de aparcar. Aunque, todo hay que decirlo, lo de desaparcar es de “peligro” permanente para unos y otros sea la dirección que sea. Por último, están los impacientes o “listillos” que el día de “educación vial” hicieron pellas y aprobaron gracias a un amigo de los profes. Me refiero a los que tienen más prisa que un ladrón o un torero cobarde y adelantan sin respetar el código, ni la seguridad de los otros conductores. Por lo visto hoy, son elementos con residencia en la isla y molestos con el verano, sin valorar que ellos viven del turismo o del subsidio público. Los hay inconscientes voluntarios con tal de no llegar tarde a una cita. Y los hay, que gratuitamente ponen en peligro vidas humanas. A veces te obligan a decir “porque dios no quiere”. Suerte tenemos del capotillo de San Fermín.