Opinión | Tribuna

No, nadie te va a prohibir el porno

Esta semana, el Gobierno anunció un carnet digital para limitar el porno a los menores. Y en un canal de mensajería ultra uno de los mensajes fue: “Alarma; que nos prohíben el porno!”. A la vez, fue trending topic la palabra “pajaporte”, como bautizaron a la aplicación digital, y opinadores decían que daba risa el plan del Gobierno. Quizás, en los primeros minutos, daba risa la alarma desatada entre unos adultos varones que se sentían profundamente heridos sin porno y que parecía que sus vidas se acababan si no tenían acceso a ese contenido. Luego, daba pena la demostración de desconocimiento sobre el tema y cuánto pasotismo había en un asunto crucial en el desarrollo de la infancia y adolescencia. Por partes:

1. “Nos quitan libertades”. Mensaje a los apocalípticos: no, nadie te va a prohibir el porno, nadie limita tu libertad de verlo. Es más, si se desarrolla la comprensión lectora y de escucha, en la propia rueda de prensa se dijo que “habrá opción” por parte de las plataformas porque sería “voluntario”. ¿Dónde está aquí la prohibición? No existe. Eres un adulto, y solo se restringe a menores.

2. “Hay que educar a los niños y no prohibir”. En este país, también se prohíbe el alcohol o fumar a menores y no es el apocalipsis. Lo que pasa es que en este país, también, las consecuencias en la salud mental no se tienen en cuenta o, al menos, parecen importar poco cuando los efectos de algo dañan de forma mayoritaria a las mujeres.

3. “Los adultos no necesitamos educación sexual sobre este tema”. Profesionales insisten que a edades tempranas el cerebro de la infancia no está preparado para ver este porno violento (porque no lo buscan, se lo ponen delante). Pero ojo, eso de que a los adultos no les pasa, lo pongo entre comillas. Varios violadores adultos han declarado en juicios y a terapeutas que han violado “inspirados” en el porno. Y hasta un juez en una sentencia veía porno en lo que era una violación. Para que luego nos digan que estos contenidos no están afectando, incluso a adultos.

4. “Hay que explicar que es ficción”. Cuando alguien mata o golpea en una peli, sabemos que nadie muere ni nadie es golpeado en verdad. Cuando en una peli de cine se rueda a dos personas teniendo sexo, sabemos que no hay penetración de ningún tipo, sino una simulación. En el porno, la penetración existe, el golpe existe, las lágrimas de mujeres existen, los moratones existen, los desgarros denunciados por las actrices existen... Y al menos, en muchas películas, al que dispara lo detienen. Queda claro que es un delito y está mal. En el porno, la ‘bukake’ termina con tíos aplaudiendo entre sí su hombría.

A todos los indignados, más allá de que se pueda considerar que la propuesta del Gobierno sea compleja o incluso ineficaz, pregunto: ¿cómo van a solucionar que las violaciones en manada se hayan disparado un 64% en cinco años, la mayoría contra niñas de 15 años? Qué ganas de saber cómo los inteligentes del porno tienen un plan mejor. Porque lo único que han dejado claro es que solo piensan en ellos mismos.

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