Opinión | Para empezar

Le Senne, violencia contra la memoria

Un hombre da una orden a una mujer: que quite una foto pegada a su ordenador (el de ella). Ella no le hace caso porque considera que no tiene por qué. El hombre insiste, cada vez más nervioso. Hasta que en un arrebato de furia arranca la foto del ordenador de la mujer y lo cierra de un manotazo. Esta escena de violencia está grabada en un vídeo que a cualquiera con una mínima conciencia de lo que significa la democracia y el respeto le deja paralizado. El hombre que arranca y rompe la foto es Gabriel Le Senne, presidente del Parlament balear, la segunda autoridad de Balears por detrás de la presidenta del Govern. Le Senne es de Vox. La foto es de Aurora Picornell, sindicalista comunista mallorquina que fue asesinada por fascistas la noche de Reyes de 1937, en plena Guerra Civil. Tenía 25 años y una hija pequeña, y ha quedado como el símbolo (uno más) de la despiadada brutalidad del franquismo. Tantas décadas después, y en plena democracia, esta feminista valiente sufre otra agresión por parte de la intransigencia de la extrema derecha. La mujer que ha pegado la foto en su ordenador para que toda la Cámara pueda verla es Mercedes Garrido, diputada socialista y miembro de la mesa del Parlament. Protesta así (igual que su compañera Pilar Costa) por la decisión del PP y Vox de suprimir la Ley de Memoria Histórica de Balears. Le Senne ha cometido el acto de violencia contra dos mujeres en el Parlament balear, donde los diputados elegidos por los ciudadanos deben ser un ejemplo de respeto a todo lo que representa el cargo que han prometido o jurado sobre la Constitución. Aún más el presidente de la Cámara, que ha demostrado una falta de autocontrol y un autoritarismo que deberían quedarse fuera de un foro de representación popular, y que le incapacitan para permanecer al frente del Parlament. Es preciso preservar la memoria. Recordar quién fue Picornell y qué le ocurrió. Por qué sus restos no se recuperaron hasta 2022, en lo que fue un hito. La ultraderecha está empeñada en reescribir la historia. Pero afortunadamente no podrá enterrarla de nuevo, por más fotos que rompa o por más manotazos que dé.

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