Opinión | Tribuna

El arranque violento de un presidente indigno

Se acabó la impostura, Balears ha descubierto al energúmeno que Le Senne lleva dentro

Gabriel Le Senne ha alcanzado su momento de máxima popularidad con un comportamiento indigno de un presidente del Parlament balear, con independencia de su orientación ideológica. Su arranque violento al destrozar con sus propias manos una foto de Aurora Picornell, estrujarla después con el puño cerrado, arrojarla al suelo y cerrar el ordenador de una vicepresidenta de la Cámara con modos bruscos, compone una escena sin precedentes que ha asombrado y escandalizado a quienes han contemplado el vídeo viral.

¿Qué le ha sucedido al Gabriel Le Senne florentino y jesuítico, que durante un año ha luchado para distinguirse de los excesos de sus compañeros de bancada de Vox? Ninguna causa ajena a lo ocurrido ayer en el Parlament explica su comportamiento incalificable. Ni la obligación de colgar a la fuerza la bandera LGTBI ni la acusación de presidir la Cámara autonómica «como su cortijo», dos puñaladas asestadas por el PP balear, pueden alegarse como atenuantes para su ataque a dos mujeres.

Se acabó la impostura, Balears ha descubierto al energúmeno que Le Senne lleva dentro. Un personaje acomplejado, sometido a los dictados más estrictos del Opus Dei como miembro numerario de la organización. Un franquista que ha traicionado un sentimiento de estirpe cañellista que también imperaba en la derecha: Los muertos no se tocan, y mucho menos se les agrede gratuitamente desde la cima de la institución más representativa de Balears.

La semana pasada, Marga Prohens se lamentaba en la misma sede: «Pues sí, las mujeres algunas veces lloramos porque estamos hartas de las faltas de respeto», el «machismo», y los «abusos». Se dirigía al portavoz del PSOE, Iago Negueruela. Tras recibir un agravio mucho más feroz, las dos diputadas socialistas Mercedes Garrido y Pilar Costa no derramaron ayer ni una lágrima. Tampoco recibieron ninguna muestra de apoyo de la presidenta de Balears.

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