Opinión | Para empezar

El tsunami canario que llegó a la isla de Ibiza

«Durante más de veinte años, el negocio turístico ha tenido el protagonismo en la isla. Todo se ha hecho en nombre del turismo. Hoy reclamamos nuestro protagonismo, el de los ciudadanos, el de la gente común»·. Este fragmento de un manifiesto, que podría aplicarse hoy a Eivissa, fue leído en 2002 en Lanzarote en una manifestación a la que asistí, que sacó a la calle a más de 10.000 personas que se quejaban de la situación de la isla. Precisamente, han sido los canarios los que han iniciado las protestas en la actualidad por las terribles concuencias que está deparando la masificación turística para el territorio y los residentes.

Lanzarote, Reserva de la Biosfera, asistía entonces a un boom de la construcción, con ampliaciones de puertos y carreteras, la construcción de dos grandes hoteles (que consiguieron frenar) y las prospecciones petrolíferas, que Eivissa supo paralizar también años más tarde. La manifestación fue un éxito. Contó con una gran organización: empapelaron las calles de carteles en los que se leía: ‘¿Y tú qué vas a hacer?’. Una docena de coches cedidos por rent a car anunciaron durante semanas por altavoces la manifestación. Todos los partidos se subieron al carro. El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, al que entrevisté para Lanzarote TV llamándole César Manrique por los nervios, afirmó entonces: «En la isla no pueden seguir tomando decisiones el mercado y sus agentes políticos».

José Saramago y Miguel Ríos secundaron la protesta. Los organizadores llevaron una moción al día siguiente al Cabildo con las reivindicaciones principales, aunque algunas no eran siquiera competencia del órgano insular. En enero de 2003, el Cabildo presentó la revisión del Plan Insular con la propuesta de eliminar 25.000 camas y cinco millones de metros de suelo turístico. Pese al crecimiento, había más de 3.000 personas en el paro. Lo principal, además del tema medioambiental, fue la pérdida de calidad de vida, la saturación de la sanidad y la desvertebración social. Podría tratarse perfectamente de Ibiza.

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