Opinión | Desde la Mola

Los listillos del barrio

Individuos que no respetan las mínimas normas de civismo

Espécimen que se desarrolla en cualquier comunidad (incluida la de vecinos) donde se tolere la picaresca, la mala educación y sobre todo el desprecio por lo ajeno. No suelen ser una plaga porque la propia sociedad acaba poniéndolos en su sitio, marginal por supuesto. Pero a veces resurgen, se unen y se convierten en insectos molestos para los que no pertenecemos a su “tribu”. Este exordio viene a cuento por la actuación de dos tipos (masculinos) que deben tener carnet de “listillos” en la cola de los taxis en la avenida Santa Eulalia de Ibiza (la que está pegada a la estación marítima de Formentera, no confundir). Un grupo de usuarios del ferri (entre los que me encuentro) se apresta a coger un taxi de forma ordenada, ese día no había “chinos” que se colaran, una señora con dificultades de movilidad (lentitud más que justificada), una pareja con niño y cochecito (más de lo mismo), unas turistas de vacaciones acabadas, un servidor, otros turistas con pinta de solearse de forma incontrolada y detrás un “señor” -¿se dice así?- nervioso por la tardanza en lograr su taxi. Ni corto ni perezoso, el listillo se sube a uno de los taxis de la cola, el número de calca se queda ahí, en secreto del sumario (hay foto del “delio cívico”) y sin atender a las mínimas exigencias de respeto a sus propios compañeros (del gremio de taxistas) emprende la “huida” hacia destino. A todos se nos queda cara de “tontos” (lo son, pensaron los dos listillos del barrio) con el simple derecho al pataleo, un monumental cabreo por mi parte, la resignación de propios y extraños. Sin duda quien queda mal parada es la imagen de los taxistas de Vila (no confundamos tirios con troyanos), la imagen de un Consell que consiente con sonrisa cómplice conductas de este tipo, la de aquellos que al leer esta crónica del día de autos no se rebelan contra la conducta de todos los “listillos del barrio”. En fin, en este partido perdemos todos.

Si nos trasladamos a Formentera, el centro de atención está puesto en ese extraño giro político que han tomado las cosas de “palacio”. “Nos reunimos para encontrar puntos de encuentro a los desencuentros”.

Carmelo de testigo y todos a la espera de las explicaciones ¿lógicas? O basadas en la “fe mueve montañas” de Oscar Portas y Córdoba. Estoy a punto de cerrar edición y continúan los silencios sospechosos… permanezcan atentos a Diario de Ibiza y Ràdio Illa… Se lo cuentan al minuto.