Opinión | para empezar

‘Influencer’ busca villa ilegal en Ibiza

Lo de esta isla es de traca. Cuando piensas que el jetismo ilustrado y la piratería del lujo no podían sorprenderte más llegan unas influencers y te demuestran que siempre, siempre, siempre se puede ir más allá. Aún recuerdo cuando una creadora de contenido muy cuqui promocionó durante sus vacaciones en Ibiza un servicio de compra a domicilio de un supermercado que ¡oh! ¡sorpresa! no estaba implantado en la isla. Vaya, que la compra a domicilio, como no fuera por platillo volante, como que no. Pillada en semejante renuncio, la susodicha contestó a quienes la acusaban de mentirosa, residentes en la isla y conocedores hasta del último colmado o ultramarino del último confín pitiuso, negando la mayor. Ese supermercado no sólo estaba implantado en la isla sino que, además, hacía entrega a domicilio. Perdón, a villa. ¿Qué sabrán estos aborígenes que viven en minipisos y van a la playa en toallas de su propia isla? ¿Cómo osan poner en duda mis recomendaciones?

Lo del supermercado inexistente y la compra mágica no es nada comparado a lo vivido esta semana: un grupo de influencers, alguno con más de un millón de seguidores, promocionando una inmobiliaria de villas de lujo en la tristemente popular Casa Paola, casa ilegal con una orden de derribo desde 2022. Como la del supermercado, la influencer reina ya ha salido a negar que hayan estado promocionando la mansión ilegal. A pesar de las decenas de fotos y vídeos que el grupito ha compartido en sus redes (lo que tenían que hacer por contrato) y que sólo hay que comparar con las de Casa Paola para ver que es el mismo lugar. Pero no, ella insiste (tras borrado misterioso y desaparición de buena parte de las pruebas) en que no han estado en una villa ilegal. Como si todos fuéramos ciegos. O tontos. Sólo le ha faltado decir que Casa Paola no es Casa Paola, que si nosotros la vemos es porque tenemos la mirada sucia. O que como nos fiamos de lo que ven nuestros ojos en vez de creer a pies juntillas en lo que nos dicen ella y su séquito, esas personas que no han sido capaces ni de informarse de a dónde iban. Cualquier día las vemos promocionando la cicuta.

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