Opinión | Tribuna

Leídos de casa

Más de un tercio de los españoles no ha leído un libro en el último año. Las cifras son alarmantes, sobre todo porque parecen increíbles

Según el Barómetro de Hábitos de Lectura de 2023, más de un tercio de los españoles no ha leído un libro en el último año. Las cifras son alarmantes, sobre todo porque parecen increíbles. No han dejado de organizarse actividades, encuentros, visitas de autores o clubes de lectura por parte de las bibliotecas, los centros escolares, los organismos públicos o entidades privadas. Y el esfuerzo es continuo para que los resultados sean tan descorazonadores. Vivimos en una época en la que los jóvenes dedican casi todo su tiempo librea los móviles.

Quizá sea esa una de las causas de que no se lea lo suficiente, pero el abuso de las pantallas no puede explicarlo todo. No puede explicar, por ejemplo, por qué determinados autores consiguen que se formen colas kilométricas en las ferias del libro o que la carpa se llene de jóvenes deseosos de escuchar una historia. Tampoco la magia de que cien alumnos te escuchen porque de alguna manera has tocado la tecla de su atención, y eso que estás hablando de libros. O que los clubes de lectura funcionen tan bien y sus miembros colaboren en cualquier actividad que se les ofrezca. O que cada primavera los libros salgan a la calle y la gente responda acudiendo a presentaciones, o haciendo cola para leer El Quijote.

Quizá sí se lee más de lo que pensamos, otra cosa es que se lea lo que nos gustaría. O que cueste un esfuerzo seguir dando de leer sin reparar en cifras que desaniman, y a pesar de eso, intentarlo. El miércoles pasado, por ejemplo, nos pusimos de acuerdo los clubes de lectura de los centros de mayores Peña del Cura y Zona Centro y mi clase de 4º de la ESO del IES Hernández-Pacheco para leer ‘El camino’, de Delibes, y comentarlo. Hablamos de emigración, de la infancia de otros tiempos, de por qué no pudieron estudiar. Duró una hora, porque teníamos que volver a clase, pero lo que aprendimos nos acompañará mucho tiempo. Yo no sé si los datos son creíbles ni tampoco tengo el truco para cambiarlos. Solo seguir andando, creer aún que la lectura es la única defensa posible en un mundo plagado de trucos y de trampas. Leer es la armadura contra la desinformación y la manipulación. Basta el ejemplo de esta última semana. Si a estas noticias se llega leído de casa es muy difícil que te cuenten otra historia diferente de la que ha ocurrido. Podrán intentarlo, pero ya tienes las piezas para hacer tu propio puzle o deshacerlo, ysobre todo, para no ser una pieza más en un puzle ajeno.n

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