Tribuna

Sant Antoni: cuento de Navidad

«Los presupuestos de Sant Antoni son los más altos de nuestra historia, pero podemos definirlos como unos presupuestos marca PP: postureo, luces y fotos, algo a lo que tristemente ya nos tienen acostumbrados»

El Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany ha aprobado, recientemente, el presupuesto más alto de la historia del municipio, de 37 millones de euros, con el voto en contra de la oposición en bloque (PSOE, Unidas Podemos y Vox). Con unas cifras que podrían cubrir con suficiencia todas las necesidades del municipio, además de fortalecer las políticas públicas y sociales, la realidad es que el gobierno de Marcos Serra ha decidido recortar estas últimas. En palabras del propio alcalde, “se trata de optimizar el presupuesto”, esto nos lleva a preguntarnos qué concepto tienen de lo que es social, de lo público y en definitiva del bienestar social.

Tradicionalmente, desde la derecha se identifica lo social con la caridad, se delega con frecuencia en instituciones privadas -que desarrollan una gran labor-, un trabajo que debería realizarse desde las administraciones públicas, centrándose únicamente en atender aquellas situaciones de vulnerabilidad extrema. Tan arraigada tienen esta forma de pensar y sentir, que lo dejan patente tanto en la memoria de alcaldía del proyecto de presupuestos, donde se afirma que, tras haber mejorado la situación económica tras la pandemia, “en este presupuesto 2024, se continúa adaptando esta partida a la realidad actual disminuyéndose”. Como en palabras del regidor encargado del área, Jorge Nacher, “para qué quiero un millón de euros, si me va a sobrar”.

Para las personas progresistas, esta concepción de lo social y lo público se aleja mucho de la realidad y de lo que nosotras entendemos por hacer política. Desarrollar políticas sociales implica mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía, independientemente de su situación económica. Todos los estudios internacionales, en particular los realizados por la UNRISD (Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social) afirman que para alcanzar un estado de bienestar social consolidado e igualitario, no solo vale con tener políticas económicas adecuadas, sino también estrategias que combinen estas últimas con unas políticas sociales activas y fuertes, y todas ellas han de nacer y desarrollarse desde la Administración pública para que de facto sean efectivas. Por ello, que se congelen partidas como las del Plan de Drogas, el aula de terapia para personas con discapacidad, las de actividades de nuestros jóvenes o las destinadas a contratar entidades sin ánimo de lucro para hacer trabajos con el Ayuntamiento; que se eliminen las partidas para publicidad en materia de servicios sociales o las de mobiliario de juventud y se reduzcan las destinadas a las ayudas al alquiler joven -siendo el acceso a la vivienda uno de nuestros principales problemas a nivel insular- o dedicar solo una partida de 20.000€ para Igualdad, como si hacer unos coloquios y leer dos manifiestos al año (8M y 25N) fuera suficiente; nos confirma que la derecha de Sant Antoni cree que hacer política social es practicar la caridad.

Sin embargo, para los progresistas, las políticas sociales públicas, van mucho más allá, en el sentido que son infinitas las iniciativas, las actuaciones y las acciones que se pueden llegar a desarrollar; no solo hay que tener voluntad política e iniciativa, sino que también se requiere conciencia social y tener muy claro el significado y la potencialidad de un área como esta, en la que nunca es suficiente.

Por ello, Marcos Serra, igual que el Sr. Scrooge en Cuento de Navidad, tal vez necesitaría tres fantasmas que le muestren que sus acciones pueden conllevar nefastas consecuencias a largo plazo. No trabajar desde la Administración pública, en pos de asegurar la justicia social y el bienestar general; y centrarse solo en políticas que benefician a unos pocos, acabará afectando, de manera general, a todo el municipio. Por todo esto y más, el grupo socialista votó en contra de los presupuestos para el año 2024. Unos presupuestos, que a pesar de ser los más altos de nuestra historia, podemos definirlos como unos presupuestos marca PP: postureo, luces y fotos, algo a lo que tristemente ya nos tienen acostumbrados.

Feliz Navidad.

María Luisa Millán Bernal | Concejala Socialista en el Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany

Suscríbete para seguir leyendo