Tribuna

Descontrol y despilfarro en el Ayuntamiento de Santa Eulària

«Mientras nuestras infraestructuras públicas sufren por una gestión deficiente, se gastan sumas significativas en móviles de lujo, de 1.900 euros, para la alcaldesa y otros miembros del equipo de gobierno, y en comidas ostentosas que pagamos todos y todas»

La situación actual en el Ayuntamiento de Santa Eulària des Riu, bajo la gestión de la alcaldesa, Carmen Ferrer, y su equipo, refleja un alarmante descontrol y un despilfarro en la gestión de los recursos públicos que deben ser conocidos por la ciudadanía del municipio.

Las constantes modificaciones y desviaciones de ejecución de las obras de la Escuela de Música y el Tanatorio municipal son solo la punta del iceberg de una gestión caracterizada por su negligencia e incompetencia. Estos proyectos, esenciales para nuestra comunidad, han experimentado desvíos económicos inaceptables y retrasos inexplicables, dejando en evidencia una falta de planificación y responsabilidad por parte del equipo municipal.

El caso de la Escuela de Música es especialmente flagrante. Un proyecto que inicialmente se presentó como un emblema de progreso y desarrollo cultural se ha convertido en un símbolo de mala gestión. El presupuesto, que ha sobrepasado los límites de lo razonable, demuestra una total falta de control y previsión. ¿Cómo es posible que un proyecto inicial de 2,3 millones de euros termine costando cerca de 400.000 euros adicionales por cambios imprevistos? ¿Nadie visitó el parking para ver que había maquinaria en un túnel que debía retirarse? ¿Nadie detectó que había goteras y que era necesario impermeabilizar la cubierta o que era necesario en una escuela un rodapié? ¿Dónde estaba el equipo de gobierno cuando se tomaron estas decisiones?

La situación del tanatorio no es menos preocupante. La falta de previsión ha llevado a modificaciones de última hora, incrementando aún más los costos y una obra que debía haber sido puesta en marcha a finales de 2022 todavía no se ha finalizado. Además, esta falta de previsión provoca que si bien la obra tenía un coste inicial de 1,5 millones, ya se ha producido un sobrecoste adicional de casi 1 millón de euros más, que con una correcta previsión quizás no sería tan elevado. ¿De verdad nadie consideró que un tanatorio necesita de un mobiliario para su funcionamiento o que la zona de aparcamiento debería ampliarse?

Pero lo que más indigna es el contraste entre estos sobrecostes que siempre pagan los ciudadanos y el derroche en gastos superfluos y caprichos. Mientras nuestras infraestructuras públicas sufren por una gestión deficiente, se gastan sumas significativas en móviles de lujo, de 1.900 euros, para la alcaldesa y otros miembros del equipo de gobierno, y en comidas ostentosas que pagamos todos y todas. Esto no es solo una muestra de malas prioridades, sino también una bofetada en la cara de cada contribuyente de Santa Eulària, especialmente cuando se duplican los cargos de confianza y se incrementan en un 20% las tasas municipales, aumentando el gasto público de manera insostenible.

Mientras los vecinos y pymes de Santa Eulària ven aumentadas sus tasas, (por ejemplo, el abono anual del acceso libre a la piscina, servicio que mucha gente utiliza, pasará de 150 euros/año a 195 euros/año y un supermercado de barrio que ocupe entre 120 y 200 metros cuadrados pasará de pagar 5.230,87 euros/año a 6.358 euros/año), al equipo municipal se le descontrolan los proyectos tanto en tiempo como en presupuesto sin que parezca importarles y al mismo tiempo despilfarran en gastos innecesarios que pagamos entre todos.

La gestión de Carmen Ferrer y su equipo está marcada por una absoluta falta de responsabilidad. Es inadmisible que la administración de nuestro municipio sea manejada con tal grado de imprudencia y descuido. La ciudadanía de Santa Eulària merece un gobierno que gestione sus recursos con eficiencia, previsión y, sobre todo, respeto hacia aquellos a quienes sirve. No es de recibo que al mismo tiempo que se pide un sacrificio a ciudadanos y empresarios incrementando las tasas un 20%, no se haga un esfuerzo en mejorar la gestión del dinero de todos y en contener el gasto.

Pedimos a Carmen Ferrer que corrija estos errores graves y establezca mecanismos de control reales en gastos e inversiones. Es hora de que el equipo de gobierno asuma su responsabilidad y demuestre un compromiso real con el bienestar de los vecinos y vecinas de Santa Eulària. Y para empezar, que devuelvan los iPhones de lujo y paguen de su bolsillo la comilona del equipo de gobierno celebrada en el mes de junio. Si los políticos del PP de Santa Eulària quieren caprichitos, que se los paguen ellos, solo faltaría.

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