Perdonar deuda sin que se note

Poco o nada se habló de la reforma de la financiación autonómica durante la campaña electoral previa a los comicios regionales y locales del 28M. Era el momento, pero no debió resultar oportuno ni para el PP ni para el PSOE, pues ello hubiera puesto en evidencia las discrepancias territoriales internas de cada uno de ellos.

El debate, sin embargo, ha brotado de golpe después de las elecciones generales del 23J -cuando el PSOE ha tenido que empezar a buscar el apoyo parlamentario de formaciones independentistas (como ERC, Junts o Bildu), nacionalistas (como PNV o BNG) o regionalistas (como Coalición Canaria)- y con él, la discusión sobre la posible condonación de deuda autonómica a determinados territorios.

La cuestión no es nueva. En su día, fue el último Gobierno de Mariano Rajoy (PP) quien puso sobre la mesa la condonación de deuda autonómica. Se hablaba entonces de alguna forma de quita para la deuda vinculada a la insuficiencia del modelo de financiación autonómica que se cebó en algunas comunidades, como las de Valencia o Murcia. Cataluña, Andalucía, Balears o Castilla La Mancha también vinculan parte de su endeudamiento a la insuficiencia de un modelo de financiación que caducó en 2014. La ministra socialista de Hacienda, María Jesús Montero, retomó en octubre de 2021 el debate sobre una posible quita de deuda autonómica. Una y otra vez pasó lo mismo: Madrid salió para rechazar cualquier forma de condonación. Y su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a hacerlo ahora que el tema ha vuelto a salir a flote.

Lo cierto es que hay maneras de perdonar deuda sin que lo parezca. Según expertos financieros, negociar un menor tipo de interés de 0,50 ó 0,75 puntos y alargar los plazos a 50 o 75 años puede equivaler a una quita de más del 50% de la deuda pendiente. Fórmulas como esta podrían servir para encauzar un debate en el que podrían existir puntos de encuentro entre PP y PSOE de no ser por la polarización de la política española.

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