Lo que se puede y se debe hacer con la gestión del agua en Ibiza

Ya se han celebrado las elecciones locales, autonómicas y generales, y ya están constituidos los gobiernos autonómicos y locales, presididos en Baleares por el PP. Nos vamos a referir a la gestión del agua en Ibiza, teniendo en cuenta las competencias compartidas, ya que las tres Administraciones las tienen.

El Govern balear tiene la competencia exclusiva del dominio público hidráulico, muy concentrada en la dirección de Recursos Hídricos, configurada como órgano de gobierno en todo el ámbito de las Baleares, según un simple decreto de 2005. Da igual que esta organización vaya en contra de un principio básico de la Directiva Marco Europea (DMA) que establece el principio de demarcación como ámbito geográfico de esa competencia, tal y como se aplica en las islas Canarias, donde cada isla es una demarcación independiente, como debe ser.

Para analizar qué puede pasar en esta legislatura, durante los próximos cuatro años, vamos a ver qué ha pasado en las últimas cuatro legislaturas en la herramienta clave para la gestión del ciclo integral del agua, el Plan Hidrológico de Baleares (PHIB).

Durante el último mandato de Francesc Antich, al final de la legislatura su Govern casi consigue sacar adelante un Plan Hidrológico balear. Lo aprobó en febrero de 2011 y lo envió al Gobierno central, pero el nuevo Govern de José Ramón Bauzá logra paralizar su tramitación en Madrid para revisarlo y logra que la nueva versión sea aprobada por el Gobierno, con la oposición del PSOE, que denuncia el Plan ante la Comisión por incumplimiento de la Directiva Marco del Agua.

En mayo de 2015 cambia el Govern y Francina Armengol inicia su primer mandato al frente de una coalición entre PSOE y Més per Mallorca, que pasa a gestionar la conselleria de Medio Ambiente y Recursos Hídricos. En su primera reunión, el nuevo Govern acuerda revisar anticipadamente el PHIB de Bauzá. Cuatro años más tarde, en 2019, se aprueba esa revisión anticipada del segundo ciclo que fija la DMA para los planes hidrológicos y a su vez se inicia la revisión del tercer ciclo, que se aprueba en 2022.

Tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo, hay gobiernos del PP en el Govern y en todas las instituciones de la isla de Ibiza. Ya ha tomado posesión el nuevo director general de Recursos Hídricos y un ibicenco va a ser gerente de la Agencia Balear del Agua (Abaqua), la empresa pública del Govern que gestiona las plantas desaladoras y las depuradoras de la isla, es decir, el abastecimiento de agua en alta y el saneamiento por convenio con el Consell.

Muchas veces se olvida que las competencias de abastecimiento domiciliario saneamiento son exclusivas y de obligada prestación por los ayuntamientos, de acuerdo con la Ley Régimen Local. Y es aquí donde radica el principal problema de la gestión del agua: en los meses de mayor consumo no hay suficiente agua desalada y se hace necesario recurrir a masas de aguas subterráneas en mal estado (salinizadas) por la sobreexplotación. Las depuradoras son un problema permanente con vertidos al litoral de aguas residuales mal depuradas que obligan a cerrar playas para el baño. Así es imposible lograr la recuperación de los acuíferos y que no haya vertidos al mar, protegiendo así otro recurso natural, el litoral de playas y calas.

Todo esto lo conoce muy bien el nuevo gerente ibicenco de Abaqua, por lo que podemos tener fundadas esperanzas de que se aborden de forma urgente estas situaciones. Para garantizar el abastecimiento, sólo cabe aumentar la producción de agua desalada para cubrir la demanda, y para el saneamiento está a punto de entrar en servicio la gran depuradora de sa Coma que tratará el agua residual de casi el 40% de la isla (cuatro municipios).

Por tanto, hay que proyectar y ejecutar la reutilización de las aguas depuradas de Sa Coma, unos 25.000 m3 diarios diarios, al igual que en el resto de las depuradoras. En la recuperación del circuito hidráulico de ses Feixes apenas se utilizará un 4%.

No quiero pasar por alto el cambio que supone que Recursos Hídricos ahora no dependa de la conselleria de Medio Ambiente, sino de la recién creada conselleria del Mar. Para nosotros los ibicencos esto puede tener un aspecto muy positivo, porque aquí la gestión integral del ciclo del agua está muy vinculada con el mar, tanto para la extracción de agua para la desalación (y así permitir la mejora de acuíferos subterráneos), como para que el agua litoral de nuestras calas y playas recupere la calidad de hace varias décadas al no recibir el vertido de aguas residuales.

Hasta ahora, según el partido político que gobierna se aprueba un Plan Hidrológico u otro. Esto no puede seguir siendo así. La gestión del ciclo integral del agua está regulada por la DMA y su aplicación es de obligado cumplimiento, no está a expensas de programas políticos o de intereses partidistas. Més por Mallorca ha utilizado el agua, un recurso escaso y limitativo, para impedir que exista cualquier tipo de crecimiento, ni residencial, ni turístico ni de regadío. Era su forma de forzar el decrecimiento, como forma de combatir la masificación turística; sostenían que de esta manera tendríamos agua suficiente. Este razonamiento ilógico no tiene en cuenta los recursos no convencionales, el agua desalada y el agua regenerada, porque, en su opinión, las desaladoras contaminan y gastan mucha energía y la reutilización de aguas regeneradas es muy compleja, muy cara y depende también de otras Administraciones: agricultura, ayuntamientos, juntas de regantes, etc.

Lo que ha sucedido con la tramitación de la revisión del Plan General de Vila es un ejemplo de esta política. La revisión reducía en un 40% el techo poblacional del plan anterior, pero según Recursos Hídricos en los meses de julio y agosto no habría agua suficiente para el abastecimiento de esa población máxima reducida, faltarían unos 2.500 m3 por día. Pero ¿qué ocurría si no se aprobaba la revisión del PGOU? Pues que las necesidades de abastecimiento de la ciudad serían muchísimo mayores, sin que Recursos Hídricos tuviera nada que decir ni que informar al respecto. Qué rápido y fácil hubiese sido proponer que se ampliara con un módulo más la planta desaladora, o bien utilizar agua subterránea de masas en buen estado (aunque pocas, las hay) e incorporar los caudales a la red insular.

¿Cuáles son los requisitos para que en esta nueva legislatura mejore, de forma notable, la situación actual de falta de agua para el abastecimiento urbano y disminuyan o cesen los continuos vertidos al litoral? Insisto en una apuesta decidida por la utilización de los recursos no convencionales: el agua desalada y el agua regenerada. Esto no se consigue de un día para el otro, pero es el referente que debe tener en cuenta cualquier actuación en proyectos , obras, nuevas infraestructuras y/o cualquier otra que esté relacionada con el agua. Deben ser medidas urgentes e importantes y a medio plazo.

Para mí, hay una condición preliminar: la unidad de todos los partidos políticos e instituciones públicas. Los acuerdos de todas las fuerzas políticas parece que no estan bien vistos, pero en la cuestión del agua son absolutamente necesarios. Esta unidad se tiene que producir primero a nivel insular, una sola voz para alcanzar a medio plazo el objetivo de recuperar los acuíferos subterráneos, utilizando agua desalada para el consumo y reutilizando las aguas depuradas para dejar de desperdiciarlas vertiéndolas al mar. Si conseguimos esto será mucho más fácil ir luego a Palma, a Madrid o a Bruselas a plantear proyectos y pedir ayuda económica.

Los ayuntamientos y el Consell ejercen las competencias en urbanismo y ordenación territorial, de manera que sería necesario crear un órgano colegiado y participativo para adoptar acuerdos sobre las necesidades del abastecimiento urbano y del saneamiento. La dirección le corresponde al Consell, por definición de su competencia más importante: la coordinación y la colaboración con los ayuntamientos.

Esta decisión que parece básica tiene muchas consecuencias y muy positivas. ¿Quién podría negar a este órgano la decisión de aumentar la producción de agua desalada para cubrir el agua de boca que necesitan nuestros ciudadanos y visitantes y, al mismo tiempo, recuperar los acuíferos? Parece difícil que alguien tenga argumentos para entorpecer u oponerse a que se ejecute esta decisión, somos nosotros quienes sabemos el agua que necesitamos y estamos obligados a hacerlo. La decisión es simplemente económica: hay que estudiar qué es más eficiente, si una nueva desaladora o ampliar las existentes. Las desaladoras no son para siempre, cuando pasen los años y los acuíferos estén recuperados se pueden ir desmontando y ya está.

Hay iniciativas que son urgentes, como asumir el compromiso de que el abastecimiento urbano se realice de forma obligatoria con agua desalada si hay disponibilidad y, en caso contrario, cubrir las puntas de verano con la ampliación de algún módulo en las plantas existentes, cada ayuntamiento la que necesite y en las mismas condiciones de calidad y precio. Un acuerdo sencillo y que incluso puede y debería adoptar ya el Consell de alcaldes.

En resumen, tomemos las decisiones responsables aquí, no se puede seguir responsabilizando a terceros de los problemas del abastecimiento, depuración y reutilización del agua

Y no quiero terminar este artículo sin subrayar la urgente necesidad de no retrasar más la publicación de los pliegos de condiciones para licitar el nuevo servicio del agua, alcantarillado y pluviales de la ciudad de Ibiza. Es imprescindible dotar a esta ciudad de una nueva manera de gestionar el ciclo del agua. Llevamos años de retraso sin justificación alguna. Hay ahora un nuevo equipo de gobierno y un trabajo hecho por el anterior, así que no más demoras, por favor.

Suscríbete para seguir leyendo