Tribuna

Yo también sufrí violencia machista

Por mucha sensibilización que tengamos sobre violencia machista, sólo quien lo probó sabe cómo te destroza, te borra por dentro y te convierte en una persona totalmente indefensa y diferente a quien eras. Todas pensamos que a nosotras, con nuestro feminismo por bandera, no nos va a pasar y, sin embargo, ante esta forma de terrorismo somos igual de vulnerables. A mí me pasó con una de mis exparejas. Sé lo que es, cuán duro abrir los ojos y escapar de ella a tiempo.

Tenía 26 años, llevaba tres con él. La violencia verbal era algo cotidiano, aunque no me saltaron las alarmas porque estaba acostumbrada a gritos, reproches y ataques en casa. Me controlaba, me alejó de mi familia, de mis amigos, de la poesía. Cómo era y todo lo que hacía le parecía mal, él ostentaba la verdad universal del mundo. Y no creía mi dolor físico, mis enfermedades, y aquello sí me llevó al borde de la locura.

Por suerte, llegó un momento en el que sentí un miedo atroz y lo vi. Lo vi capaz de matar a mi gata para hacerme daño. Advertí el peligro justo a tiempo y secretamente pedí ayuda. Pero pasé toda una noche aterrorizada encerrada en mi cuarto con la gata. No resulta fácil escribir estas líneas, reconocer mi vulnerabilidad, pero cuán necesario es que testimonios como éste salgan a la luz por las que hoy se encuentran en una situación mínimamente parecida: os aseguro que se sale de ello. Eso sí: ese miedo no se olvida y tampoco puedes perdonarte cuál fue el primer signo que no viste y que dio paso a lo demás.

He alzado la voz justo ahora, conteniendo las lágrimas y con el vello erizado, tras todos los casos de asesinatos y agresiones machistas acontecidos en los últimos días en Almería, Tenerife y Pozoblanco. De hecho, en Pozoblanco, en mi pueblo, en apenas 24 horas, ha habido dos víctimas: una mujer justo de mi edad asesinada y otra 10 años mayor apuñalada, ambas a manos de sus parejas. En el caso de la primera, él se suicidó tras quitarle la vida a ella. Y, por si fuera poco, en muchos de estos casos estaban presentes los hijos de las víctimas (mi ex, de hecho, no paraba de presionarme para que me quedara embarazada).

Ya son 35 los asesinatos machistas que se han producido en 2023. ¿Cuántas más habremos de morir para que esto acabe? Por favor, si te has sentido mínimamente identificada con mi historia, pide ayuda. Estás en peligro aunque te cueste creerlo. Jamás habrá suficientes leyes, medidas ni centros que nos protejan.

Ana Castro | Escritora

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