¿Campaña decisiva o antesala del bloqueo?

«La principal incógnita no es cuál será el alcance de la victoria popular, que se da por descontada, sino si el PP logrará obtener, junto con Vox, una mayoría absoluta»

Ahora que hasta el CIS ya sitúa por delante al PP, aunque sea por la mínima, la principal incógnita de la campaña electoral que empieza esta madrugada no es cuál será el alcance de la victoria popular, que se da por descontada, sino si este partido logrará obtener, junto con Vox, una mayoría absoluta con la que garantice la investidura, con independencia de cuál sea la fórmula de la gobernabilidad, o si bien la suma de ambos partidos no llegará a los 176 escaños necesarios.

En el primer caso, y dados los antecedentes de la variada casuística de los pactos autonómicos, hay pocas dudas acerca de la viabilidad de la investidura de Alberto Núñez Feijóo. En cambio, si PP y VOX no suman mayoría absoluta, probablemente nos veamos abocados a una situación de bloqueo en la que ni Núñez Feijóo pueda ser investido presidente ni se pueda armar una mayoría de ‘síes’ alrededor del PSOE que supere a ‘noes’, en gran medida, por la más que probable inhibición de Junts per Catalunya, y más tras el varapalo de la justicia europea.

En estos momentos, el potencial de coalición del PP es muy limitado, solo tiene a Vox; mientras que el del PSOE, aunque es superior, resulta claramente insuficiente. Por ello, uno de los principales objetivos de ambos partidos en esta campaña va a ser tratar de lograr la máxima concentración de voto apelando al voto útil e intentar maximizar el número de escaños en las circunscripciones más disputadas. No en vano el PP ha decidido abrir campaña en Castelldefels porque sabe que Catalunya, donde se disputan 48 escaños, es clave.

Nada garantiza, por tanto, que no volvamos a vivir una repetición de elecciones. Al fin y al cabo, esta excepcionalidad hace tiempo que ha dejado de serlo. La posibilidad ya se ha instalado en el imaginario colectivo y está presente tanto en los cálculos de los partidos como el de los ciudadanos, de tal modo que muchos pueden estar tentados de pensar que si no sale a la primera, se puede volver a intentar.

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