Tribuna

La gestión del ciclo integral del agua en Ibiza

La pregunta a formular es simple: ¿qué tiene que pasar para que en la isla de Ibiza tengamos una gestión sostenible del ciclo del agua? La respuesta es complicada. En primer lugar, partimos de una situación que dista mucho de lo deseado. En segundo lugar, a nivel institucional parece que existe miedo y desconfianza sobre las actuaciones a realizar y se relegan a una prioridad secundaria, sólo se abordan necesidades puntuales e inversiones, en su mayoría del Gobierno de la nación. Es fácil siempre echar la culpa a otros, pero hace más de 40 años que tenemos las competencias del dominio público hidráulico y ni se nos ocurre hacer la mínima autocritica.

En esta última legislatura autonómica que acaba de finalizar, por primera vez se dio un pequeño paso y se constituyó en el Parlament balear una Comisión No Permanente sobre la gestión y la planificación hidráulica en nuestras islas. Aunque no ha habido difusión alguna de su actividad, el formato de intervenciones y preguntas de los grupos no daba pie a ningún debate y no hubo conclusiones, han comparecido más de 30 expertos de diversos ámbitos exponiendo su opinión. De todas estas intervenciones se puede extraer que da un poco de vértigo afrontar el problema, pero que sí hay soluciones.

En esta comisión comparecieron tres o cuatro representantes del órgano de gobierno de la actual administración hidráulica, directora general, jefe de servicio y jefes de sección de Recursos Hídricos, dependientes de la Conselleria de Medio Ambiente del Govern y pertenecientes al partido Més per Mallorca, obviamente de nula implantación en Ibiza. Sus intervenciones se resumen en que ‘somos el órgano de gobierno, ya que así lo dice un simple decreto de hace más de 20 años, y ya esta acabado el debate sobre competencias y aplicación de los principios de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea del año 2000’. Lo de que un decreto se cambia por otro parece que no se quiere aplicar. Eso sí, repitieron muchas veces que tienen mucho trabajo y poco personal, en realidad casi 50 funcionarios, y si sumamos los de Abaqua, algunas decenas más.

También compareció un representante de Canarias, el otro archipiélago español. Allí no hay debate competencial, cada isla es una demarcación hidrográfica y tiene su propio órgano de gobierno y plan hidrológico, que dependen de los cabildos, y están coordinados por el Gobierno canario, tal y como dice la ley. Esta ordenación se aplica desde hace muchos años.

También estuvieron en la comisión tecnólogos que pusieron de manifiesto como existen soluciones y tecnología para conseguir un buen estado de los recursos naturales, las aguas subterráneas y las del litoral, tan importantes para nosotros, y para lograr un vertido cero. En otras zonas turísticas importantes, por ejemplo en Miami (EEUU), este problema se resolvió prohibiendo el vertido de aguas al litoral, tanto si son depuradas como regeneradas. Y hay muchas otras experiencias útiles en países donde el agua es un recurso escaso y la desalación y la reutilización de agua regenerada son claves para asegurar la disponibilidad y satisfacer las necesidades de abastecimiento, regadío y medioambientales.

A mi juicio, la intervención más importante, una de las últimas, fue la de un gran experto de nuestras islas, el ingeniero menorquín José Antonio Fayas, que fue jefe durante muchos años del antiguo Servicio Hidráulico de Baleares. Sus argumentos fueron brillantes y claros. Y aunque cada isla tiene sus características diferenciales, sus conclusiones son de plena aplicación en nuestro caso. Les cito sólo dos frases: «Seamos serios» y «Hoy Mallorca nos toma el pelo».

En resumen, hace falta que seamos serios y responsables como base para intentar que dejen de tomarnos el pelo. Los ayuntamientos y el Consell se tienen que poner las pilas de forma coordinada y constituir un interlocutor único frente a Palma, sobre todo en el abastecimiento y el saneamiento urbano, competencia exclusiva de la administración local, en permanente coordinación y buscando la colaboración e inversiones necesarias de otras administraciones públicas, como el Govern balear, el Gobierno del Estado y la UE. Se puede llamar como se quiera, consorcio, agencia, observatorio, pero es más que necesario. Hay que optimizar recursos, con objetivos realizables, empezando por los temas que dependen de nosotros mismos. No hay tantos operadores en la actualidad, hay inversiones importantes realizadas por el Gobierno central y sobre todo una clave que parece tener luz, la depuradora de sa Coma.

Todos los servicios relacionados con el agua se prestan a través de empresas privadas, bien en régimen concesional a nivel municipal o bien en régimen de contrato de prestación de servicios del Abaqua a nivel insular, mediante convenios de gestión. Desarrollar con mayor intensidad las ventajas del régimen de concesiones, con la participación de concesionarios y usuarios y colaboración público-privada para realizar inversiones importantes, es un objetivo importante. De los cinco municipios de Ibiza, cuatro tienen el mismo concesionario del servicio de agua desde hace más de 20 años, con las inversiones iniciales ya sobradamente amortizadas. Ha sido Sant Antoni el único que ha licitado una nueva concesión, hace cuatro años; en este caso sólo de canon inicial la empresa dotó al Ayuntamiento de más de 10 millones, como canon fijo con cargo a tarifas. En Vila se ha iniciado un concurso para la licitación de la concesión, y solo las inversiones obligatorias a realizar por el adjudicatario suponen casi 20 millones también con cargo a tarifa.

No se debería renunciar a estas inversiones, para lo cual deben licitarse las concesiones antes de que caduque el plazo anterior. Siempre hay competencia en beneficio de la Administración. Vila debería adjudicar ya el servicio para poder empezar a ejecutar muchas obras necesarias y urgentes. En Santa Eulària apenas quedan dos años de plazo para que expire la última prórroga, así que ya debería poner en marcha el concurso, que es largo y complejo. El Consell o el órgano insular del agua pueden y deben colaborar en los expedientes de contratación.

Otro tema que tiene que ver con todo esto es lo que podríamos llamar la huella económica y financiera de los servicios relacionados con el agua. Análisis de los que cobran y de los que pagan. Los que pagan, está claro, son los usuarios y la Administración que invierte; los que cobran son intermediarios como Abaqua, contratistas siempre de fuera y concesionarios del servicio; en total, estamos hablando de muchos millones de euros anuales.

Hay que recalcar la falta de empresas privadas ibicencas como un elemento más del desapego. Los servicios del agua generan beneficios empresariales muy importantes que no se quedan en Ibiza y van a parar a cuentas de resultados de grandes empresas multinacionales. Es importante animar y generar ilusión para que participen empresas locales que, por lo menos mediante Uniones Temporales de Empresas, puedan dejar en la isla parte de esos beneficios.

Emilio Pérez Echagüe | Ingeniero agrónomo

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