Y Marlaska vino sin moto

Fernando de Lama

Fernando de Lama

El día siguiente a la visita del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a Ibiza, un policía nacional me comenta que no entiende a qué ha venido. «Debe de tener los peores asesores de comunicación del mundo, porque venir para nada con la que está cayendo, con el problema que tenemos con la vivienda en la isla, no tiene ningún sentido», me dice. Y tiene toda la razón. Cuando se anunció la semana pasada que Marlaska iba a venir de visita a las islas todos pensamos que tenía algo importante que decir, sobre todo después de la publicación en los días anteriores, en Diario de Ibiza y en otros medios, de los casos de guardias civiles que tienen que vivir en vivir en caravanas y furgonetas porque les es imposible encontrar un techo a un precio asequible. Tenía que venir a algo, pero no. Marlaska se limitó a decir aquello de «estamos trabajando en ello», aunque sin acento tex mex, y que van a buscar soluciones y que bueno, bueno, ya veremos. Nada más. Al menos se podría haber preparado la visita y regalarnos un poco de humo, lo que se conoce popularmente como vender la moto. Decir que van a hacer algo más concreto y que luego pase al olvido, como tantas otras cosas.

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