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Opinión | Tribuna

¡Ay, alcalde de Vila, qué buenos vasallos, si tuvieran buen señor!

El verso 20 del Cantar del Mío Cid resume a la perfección la relación que el actual acalde de Ibiza mantiene con los trabajadores del que es el primer ayuntamiento de la isla, capital de Ibiza, Ciudad Patrimonio de la Humanidad y referente (bueno o malo) del sector turístico mundial.

Señor Rafel Ruiz González, permítame el atrevimiento de estas líneas antes de que se inicie oficialmente la precampaña y la posterior campaña electoral, aunque muchos de ustedes y de los otros ya la iniciaron nada más acabar los comicios del 2019. Y así, las campañas electorales se convierten en una condena perpetua para los pobres electores y en algo muy parecido a los nueve círculos del infierno de Dante, los mismos que (gracias a su pre-pre-campaña) debes dar para acceder de una acera a otra en s’Avinguda d’Isidor Macabich.

No se preocupe. No voy a escribir sobre la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) ni voy a quejarme de cómo nos ha tomado el pelo y la decepción de no haber conseguido una RPT equitativa, que contentara al menos a la mayoría simple (ni siquiera a la mitad más uno) de los trabajadores públicos.

No entraré en el número de puestos de trabajo comparable a otra RPT: director, jefe de servicio, jefe de área, responsable, encargado, encargado del encargado, coordinador, supervisor, coordinador del supervisor, supervisor del supervisor, etcétera, etcétera. Algo así como la TIA de Mortadelo y Filemón, pero con más cargos y menos gracia. Es casi imposible encontrar una Relación de Puestos de Trabajo tan imaginativa en otras administraciones locales, autonómicas y, me atrevería a decir, que incluso estatal. Demasiados capitanes y muy pocos remeros y cualquier persona con sentido común entenderá lo difícil que es organizarse y trabajar así.

No diré que ha desaparecido la transparencia y que, en su lugar, tenemos un clientismo en aumento, aprovechando una oposición casi inexistente que no se ocupa de mirar los expedientes a los que se les da acceso, porque no tienen tiempo y están más preocupados por cuál será su próximo emplazamiento político.

Quizás sea una percepción subjetiva (demasiado compartida para ser subjetiva), pero da la sensación de que hay un exceso de fichas y cargos y de que todo iría mejor con un buen organigrama y una estructura seria, pero ¿quién somos los demás para dar una opinión contraria a su gobierno ‘de los mejores’ y a sus incontables asesores?

No se me ocurriría decirle que no encuentro palabras para definir la “carrera profesional” que nos ha presentado la regidora de Recursos Humanos y su cargo de confianza, el Director del Departamento. A lo mejor habría que recordarle a la regidora que estamos en Ibiza y que lo que funciona en un pequeño municipio de Catalunya no tiene por qué ser lo mejor para esta institución y sus trabajadores. Sinceramente, preferimos las carreras profesionales que se han aprobado en ses Illes Balears y, ahora mismo, firmaríamos sin problema un corta y pega de la carrera de Sant Josep de sa Talaia.

No se me ocurriría criticar que, durante la pandemia -cuando el mundo se paró por un instante-, no tuviera ninguna deferencia o gesto de gratitud hacia el personal que tuvo que trabajar de forma presencial, mientras al resto se nos permitió teletrabajar. Prefirió usted comer con la presidenta Armengol en la Sala de Plenos de Can Botino o recibir a un cocinero estrafalario, antes que pasar a respaldar a sus trabajadores y darles ánimos en unos momentos tan complicados.

No voy a recordarle, que antes de ‘ficharlo’ para la política Lurdes Costa (la exalcaldesa viajera, otro ejemplo de empatía y humildad -léase con ironía-), era usted profesor interino en un Centro de Enseñanza Secundaria. Es sorprendente que alguien que ha sido personal interino, muestre tan poca empatía hacia los trabajadores públicos de la institución que preside.

No voy a decirle que llevamos tiempo reclamando a la regidora de Recursos Humanos que el Ayuntamiento de Ibiza reconozca que tiene sesenta auxiliares administrativas haciendo funciones de administrativas. Auxiliares que llevan la mayoría entre una década o década y media haciendo el trabajo de un grupo superior y que no cobran ni un euro de más por hacer funciones que no les corresponden. Y ni lo hacemos por usted ni por quien venga después que usted, sino por vocación de servicio a nuestros vecinos, a todos los ciudadanos de Vila, que son quienes nos pagan por nuestro esfuerzo y por sus funciones (sean las que sean).

Pero debemos escuchar de usted o de sus compañeros que, a pesar de hacer funciones que no nos corresponden y que no se nos remuneran, “somos unas privilegiadas”. Otro día, si le apetece, hablamos de ‘privilegios’. Por todo eso, le pregunto; “¿Qué pensaría el profesor interino si se hubiera visto en una situación igual? ¿Qué diría un militante de un partido socialista, obrero y español? ¿Estaría de acuerdo el profesor interino con el trato que el gobierno local de Ibiza ha dado durante los dos últimos mandatos a su personal?

Rafel Ruiz, tiene usted los mejores trabajadores públicos, al servicio de su ciudad y de sus vecinos, aunque usted haya demostrado que, desgraciadamente, no es -ni de lejos- el mejor de los señores.

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