Suscríbete Diario de Ibiza

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

valentin villagrasa

Desde la Mola

Valentín Villagrasa

Bien entrado octubre

Uno termina un día de Santa Teresa en sábado repasando los closing de diferentes negocios (antes llamados ‘cierres’ o en román paladino ‘echar la persiana’) supongo que se debe al lenguaje de las redes sociales adaptado a las discotecas ibicencas. Antes del fin de la película de rigor, te enteras de que una vez más, el Ministerio de Hacienda ha ganado el premio Planeta de novela. La mañana siguiente empieza con ese alargo del descanso reparador que te permite engañar al despertador de los laborables. Suenan los primeros disparos de la nueva temporada de caza en la isla. Este año la frecuencia ha sido menor que en los anteriores. Tras el desayuno y el recetario de pastillas para los entrados en años. Vehículo hacia Sant Francesc (el sol y el calor de hoy trasforman este evento en un verdadero acto de fe) para bajar de la Mola hasta el campo municipal para asistir a una hora temprana, las once, al partido del Formentera, después de una racha negativa. El proyecto y el entrenador han entrado en esa fase de ‘tela de juicio’ de un público poco tolerante con las derrotas.

Lo primero que ves en la carretera, una lata de cerveza en la cuneta (arrugas el morro). El civismo tiene sus lacras. Luego tres esforzados de la ruta buscando la cima de la ‘roca’ porque subir a golpe de pedal hasta el faro tiene mucho mérito. Dos alemanes despistados haciendo las fotos en la curva del mirador (hay cosas que no cambian ni en otoño). Algunos barcos anclados en es Caló (aprovechan la última bonanza para ir a los restaurantes de la zona). Una vez abajo comienza el carrusel de bicicletas con sexa y septuagenarios en el sillín. A ritmo de lucha contra el colesterol sin que sufran las constantes cardiacas (a veces las carga el diablo, no es bueno tentarlo). Sin más aparcas, accedes al campo, saludas a una multiplicidad de conocidos, tanto de domingo como de días de labor. Todo un ritual antes del pitido del trencilla. Aburrimiento, críticas (poco constructivas del personal), saludo amargo del presidente del club (la procesión va por dentro), chiringuito (no sé si cambiar la palabra, aquí está mal vista) de la lucha contra el cáncer (loable labor). Sol de justicia y calor que calienta cuerpos y almas. Menos mal que un gol tardío viene a refrescar el ambiente. Durante el descanso las sonrisas sustituyen a las lágrimas… la tarde con un Madrid-Barça se me antoja harina de otro costal… Estamos en octubre ya bien entrado.

Compartir el artículo

stats