Suscríbete

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Valles,-Rita

Contaminar el mar desde el despacho

Si un bañista solo pudiera ir a una playa de Ibiza y fuera la de Punta Xinxó, creería que el agua de mar es marrón y que apesta. Son tantos los vertidos de fecales que se suceden en este punto del litoral de Sant Josep por el pésimo estado de la red de residuales que los usuarios de la zona se sorprenden el día en que el agua es azul. Es curioso que en esta isla las grandes contaminadoras son las administraciones. Los vetridos de detritus son constantes en playas y en el puerto de Ibiza y con cada uno de ellos, cuando la mierda (perdón, pero si digo caca me sale un sarpullido) inunda torrentes y playas todo son excusas. Que si la avería no se podía prever, que si la luz se fue un minuto, que si en el año 2050 todo irá como una seda... Eso sí, concejales y consellers, desde sus mullidas poltronas en despachos perfumados con aroma de melocotón, se apresuran a reñir al ciudadano cuando deja un cartón en el suelo junto a un contenedor o sorbe un cóctel con una pajita de plástico, mientras riegan con amor el ficus que tienen en un rincón. Si fueran particulares los que llenaran de fecales el mar, se les imputaría un delito medioambiental y se les sancionaría. Pero, amigos, si los responsables del desastre son los políticos, como si nada. Alguno pensará en mandarles a defecar (verbo sinónimo de cagar) pero ya vamos sobrados de aguas fecales.

Compartir el artículo

stats