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Mercedes Barona

El verano de COU

«A partir de ahora todo será hincar codos. Quizá sea hora de cambiar de profesores»

Curso de Orientación Universitaria, COU. Así se llamaba el temido último año de instituto (o cole) en el que te hacías mayor de repente al cumplir 18, y te creías adulto porque podías votar y hasta pedir una cerveza en los bares, deseando que te exigieran el carnet nada más que para demostrar que sí, que ya tenías derecho.

Y todo el año estaba encaminado a aprobar con nota la Selectividad, que era como la EBAU, pero sin las opciones para que todo el mundo pase. Así que te movías en el equilibrio de apretar para sacar notazas y hacer la carrera que querías, y el descubrimiento de tus nuevos límites como adulto.

Tengo que reconocer que yo, que cumplo años en noviembre, no conseguí entrar en una sola discoteca en todo COU porque mi estatura no ayudaba a creer que tuviera la edad pertinente, así que a eso achaco mi posterior desapego por ese tipo de locales, como una manera de vengarme de los porteros incomprensivos (hago aquí un inciso para decirles a mis amigas las altas y las que cumplían pronto que aún no las he perdonado por ir sin mí).

Les decía que ese año resultaba especial por muchos motivos, pero sin duda lo más esperado era el verano, porque había una excursión de fin de curso tras la cual normalmente te ibas a pasar unos días con las amigas, y todo eran verbenas, fiestas, ligar y horas de madrugada, con la necesidad de exprimir al máximo cada jornada y también por acallar el miedo al salto al vacío que era ir a la universidad.

Por eso este verano un amigo, viendo las andanzas de sus padres a través de fotos en las redes sociales (malditos los que etiquetan o las suben sin permiso), ha declarado solemnemente que sus progenitores estaban teniendo su ‘verano de COU’. Por suerte en los 90 no había apenas afición a exponer nuestras vidas, así que lo que ocurría en Conil se quedaba en Conil, y luego tú pasabas el resto del año saboreando los recuerdos y reviviendo momentos luminosos a través de cartas que se iban espaciando.

¿Saben qué creo? Que tal y como se está poniendo el asunto de la energía, el paro, los precios y demás, sumado al infame lema 2030 ‘No tendrás nada y serás feliz’, es posible que este verano 2022 haya sido una nueva versión de aquel de COU, y que a partir de ahora todo será hincar codos, sufrir y dejarnos la piel para sacar los cursos adelante. Y puede que aún así acabemos suspensos. Quizás sea hora de cambiar de profesores.

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