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Diario de Ibiza

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Verónica carmona

Para empezar

Verónica Carmona

Ratones y serpientes

Al final se fue sin avisar igual que cuando llegó. Silenciosa. Todo quedó en unos cuantos sobresaltos. Cuando al fin pusimos una trampa para cazarla, ella se fue. Después de dos años bajo las escaleras de casa, la serpiente que se había instalado en la parcela se esfumó sin dejar rastro alguno. Bueno, ya no veo nunca lagartijas, hace tiempo que desaparecieron. Supongo que esa ausencia algo habrá tenido que ver con su marcha. Ahora solo quedan ratones de campo, algunos demasiado grandes como para establecer una convivencia temporal tranquila. Afortunadamente, bastó con sacar el pienso de la perra de casa para que un roedor intruso se fuera por donde había venido. Pero cómo me acordé de la serpiente esos días en los que traté de dar caza a la rata que me asustó una noche al sorprendernos ambas desveladas de madrugada. Ahora cuido al ratoncillo de la jaula para ofidios sin saber qué hacer con él. Supongo que podré devolverlo a la Cooperativa de Santa Eulària de donde salió. Pero mientras ahí sigue en su casa de madera, que me encargo de limpiar y a la que nunca le falta ni comida ni agua fresca. Unas merecidas vacaciones para un ratón que ya había cazado unas cuantas serpientes en la isla. Todos tenemos derecho a un descanso.

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