Opinión | Tribuna

Replanteando el futuro

En el texto de opinión ‘Posar fre per tenir futur’ del pasado día 2, sorprendentemente bien escrito, y que además está firmado por el Sr. Ruiz (pese a tener más de los 280 caracteres habituales de Twitter), este nos habla de un gravísimo problema como es la vivienda, ataca el uso turístico de habitaciones payesas y proselitiza sobre su idílico modelo de isla de unicornios y piruletas.

En relación a la falta de vivienda (compra o alquiler a un precio asequible), este es el mayor y más dramático problema al que nos enfrentamos como sociedad ibicenca. Esta desgraciada circunstancia ha sido causada por un cúmulo de factores a los que han contribuido en gran medida las nefastas políticas del PP, y también Sr. Ruiz, de su PSOE, que han fomentado la especulación y el descontrol en el alquiler irregular de viviendas residenciales a turistas. Esto se podría paliar en parte, con mayor número de inspectores del Consell, una mayor colaboración de la policía local en la denuncia de pisos ocupados por turistas, y cómo no, con medidas de apoyo al fomento del alquiler (como seguros que garanticen el pago de la renta al propietario). Hay muchas posibilidades y es un amplio tema para otro texto.

El coste social de alquilar una habitación en una casa payesa a turistas (que es el motivo de crítica del Sr. Ruiz), es relativo. Aunque primero tengo que indicar que me extraña que escriba sobre este tema, teniendo en cuenta las pocas casas payesas existentes en la ciudad de Ibiza. Supongo que lo hace como excusa para predicar sus utópicos dogmas y/o postularse al Consell.

Digo que es relativo, ya que depende de cómo se formule. Y voy a poner un ejemplo. ¿considera usted que nunca se deben alquilar viviendas a turistas en el municipio de Ibiza? En base a las radicales creencias del Sr. Ruiz, la respuesta sería no. Pero si actuamos de una forma serena e inteligente, el alquiler turístico puede ser una buena herramienta para recuperar zonas degradadas. Ejemplo, permitirlo en un barrio como sa Penya, con poca demanda habitacional, para que a los propietarios les compense la rehabilitación de casas, obras que generalmente son un 30% más costosas y complicadas por su ubicación y las normativas específicas. Autorizando un alquiler turístico excepcional durante un plazo, por ejemplo, de diez años, se podría recuperar la inversión realizada por parte del propietario, y los ciudadanos disfrutaríamos de un barrio reformado sin recurrir a las costosas y lentas medidas públicas.

La propuesta anterior, que por supuesto, es mejorable y debería desarrollarse en profundidad, es un ejemplo de cómo algo no es totalmente ni malo, ni bueno, que hay muchos tonos de gris. Que depende de cómo se plantee. Que tendría sentido como excepción, en un lugar muy concreto del municipio. Que medidas de este tipo se puede utilizar también para recuperar zonas u otros fines que se propongan (un barrio degradado, o una zona rural que precisa una inversión). Y por supuesto, hay que ser vigilantes con el posible abuso o incumplimiento de las normas. En Ibiza sobra especulación.

En relación al modelo de vida que tenemos, es evidente que dependemos del turismo. Es nuestro modelo económico. Podemos cambiar algunos aspectos de él y mejorarlo (mejor distribución de la riqueza, más ecología, menos masificación, más turismo cultural, etc.) pero no erradicarlo. Debemos trabajar en la coexistencia residentes-turistas, y para ello es importante el cumplimiento de las normas, de convivencia, ruidos, etc. (algo que por cierto no hace su compañero de partido en Sant Josep).

Es cínico que el Sr. alcalde hable de la importancia de los residentes sobre los turistas. Debió olvidarse de esto cuando permitía las multitudinarias fiestas y las consecuentes molestias de los estudiantes de Erasmus o el IMS en Dalt Vila, eventos que motivaron múltiples quejas, por citar ejemplos recurrentes.

Lo que necesitamos es plantear dónde estamos y hacia dónde vamos como isla con el rumbo actual. Plantearnos si nos gusta o no esa dirección (a mí personalmente, no me gusta el cutrerío, agobio, especulación, suciedad y ruido creciente). Y en base a lo anterior, con pragmatismo y decisión e involucrando a la mayoría de la sociedad, replanteemos el futuro.

Toni Villalonga | Portavoz Per Balears, municipio de Vila

Suscríbete para seguir leyendo