Suscríbete

Diario de Ibiza

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

David Ventura

Vendrán más años malos...

En el año 529, los últimos filósofos de la Academia de Atenas, aquella que fundó Platón, abandonaron las aulas y emprendieron el camino del exilio. El emperador Justiniano había ordenado su cierre y la prohibición de la filosofía, por considerarla incompatible con el cristianismo. Todo el saber del mundo clásico quedaba reducido a cenizas, dejando a Europa en la oscuridad. Sirva este ampuloso inicio de columnilla de la página 2 para recordar que la historia no es lineal y que no existe una continuidad del progreso, si es que el progreso existe. Al igual que se ganan derechos, estos se pueden perder. Dijo Simone de Beauvoir que «basta una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados». Y eso lo haría extensible también a otros derechos, como el de la sanidad pública. Si la Declaración de Derechos Universales estableció que el ser humano tiene derechos naturales, ahora vamos camino de otro escenario: solo tendrá derechos el que se los pueda pagar. A ver, no me hagan caso, es que tras la sentencia del Tribunal Supremo americano y de escuchar a nuestro presidente del gobierno elogiar a la policía marroquí tras la última masacre, solo pienso en eso de que vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Además, es lunes.

Compartir el artículo

stats