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Diario de Ibiza

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Gonzalez,-Elena

Para empezar

Elena González

Xisca, toma ejemplo de ses Salines

Expulsaron a las autocaravanas, en cumplimiento de la más que justificada prohibición de acampar en un espacio «protegido» por los riesgos que entraña, pero dilatan la regulación del acceso de coches al ‘parking’ natural de ses Salines de Ibiza, donde en verano afluyen miles de vehículos. El horizonte son fondeos masivos. La primera línea de playa muestra una sucesión de restaurantes y chiringuitos con poco que envidiar a cualquier zona urbana de ocio. Hay una discoteca en su entorno amenizando la fiesta a la fauna del humedal. Las dunas esconden tesoros como preservativos, o refrescos y fruta para la venta ambulante. La ‘simbiosis’ de la arena con los plásticos y colillas es permanente y si te adentras en las entrañas del parque verás vertederos improvisados. La masa peregrina para gozar de las puestas de sol en un paisaje precioso y lo ‘enriquece’ con latas y botellas. Los perros corren sueltos donde nidifican aves. Hay viviendas turísticas, y solo la suerte ha impedido que una chispa de los camping gas de unos o los fuegos artificiales que en ocasiones han lanzado otros haya prendido en el bosque, aún. Ahí siguen los tendidos mortales para los flamencos que debían haberse soterrado hace años. Se producen episodios de contaminación por vertidos... Y suma y sigue. Por eso no entiendo la ‘preocupación’ de la alcaldesa de Campos, que dice que «firmaría enseguida» por que es Trenc dejara de ser Parque Natural por los «problemas» que acarrea su protección. Únicamente tiene que imitar lo que están haciendo las administraciones en Ibiza, para las que prevalece la gestión económica sobre la medioambiental. Ses Salines, la fábrica de hacer dinero.

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