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Diario de Ibiza

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Marta Torres

Para empezar

Marta Torres Molina

‘Parking’ menguante, ingenio creciente

«No te preocupes, me haces un bizum, me avisas cuando vayas a venir y, cuando pases con el coche delante de la puerta, me pitas y te lo saco». Si no fuera por lo del bizum, parecería una conversación del whatsapp familiar dejando claros los términos del contrabando de un tupper de croquetas, la devolución de unas llaves olvidadas o el retorno de los pendientes de la abuela cogidos del tesoro doméstico para una noche especial. Pero no. Son las estrategias con las que algunos comerciantes de Vila están intentando compensar la pereza que, a muchos de sus clientes, les da entrar a la ciudad. Pleno verano, las hordas de turistas motorizados aumentando y los aparcamientos en vías de extinción. Si a esa ecuación añades mucho trabajo y poquísimo tiempo, la equis se despeja rápido: no cruzar el umbral de Vila salvo en días libres, con tiempo suficiente para dejar el coche en los disuasorios y caminar, y cuando no tienes que cargar de vuelta con tres kilos de tomates, un melón, media sandía, unos cuantos calamares, una roja, quesos varios, un pan payés grande, unos zapatos, los libros que encargaste... «Encárgame lo que necesites, me haces un bizum, me avisas cuando vayas a venir, me pitas y te lo saco», me dicen en una de mis tiendas imprescindibles. Parking menguante, ingenio creciente.

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