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Diario de Ibiza

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Emma Riverola

Las dimensiones de Ali Smith

Hay un espacio que siempre está abierto. Refugio, escuela o patio. Ofrece viajes al pasado o al futuro. Incluso a uno mismo. La posibilidad de observarse desde la orilla de enfrente, de escudriñar el escenario que nos rodea. Y esas nubes amenazadoras. ¿Para qué? «Leer nos permite recordar que todo es una suerte de construcción narrativa, y que podemos cambiarla si no somos felices», afirmó la escritora Ali Smith en una deslumbrante conversación con la cineasta Sarah Wood y la periodista Anna Guitart en el CCCB. La autora lo ha conseguido en su tetralogía estacional: las heridas de la actualidad convertidas en ficción para crear la verdad más auténtica, más transformadora.

«Nos gustan las pantallas porque son planas», continuó Smith. De una noticia saltamos a otra y a otra. Nos mantenemos en la superficie de la realidad. Pero bajo ella está todo lo construido. Por encima, lo que vendrá. «Necesitamos recuperar esas dimensiones», esgrimía la escritora. Sí, lo necesitamos. Dejar de deslizarnos por una superficie que no controlamos. Que se inclina o se detiene; que nos aleja, apiña o divide sin que medie nuestra voluntad. Detenernos, estudiarnos, revisar el pasado y hacer control de daños del presente.

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