Opinión | Tribuna

La lucha por la igualdad ya es imparable

El lema de la ONU Mujeres de este año para conmemorar el 8M Día Internacional de la Mujer es ‘Igualdad de género hoy para un mañana sostenible’ que representa, a mi parecer, lo que deben ser algunos de los pilares fundamentales de los tiempos en los que vivimos: igualdad, sostenibilidad y el papel fundamental que tienen mujeres y niñas en ello. Y entonces llega la invasión de Rusia a Ucrania, un conflicto bélico de dimensiones impredecibles y que nos obliga a poner el foco de nuestra atención en todas las víctimas inocentes de esta guerra. Y desde aquí, desde Ibiza, también nos movilizamos para atender las necesidades que puedan surgir a quienes ahora, más que nunca, necesitan de nuestra solidaridad y afecto.

Pero esta atención especial a las nuevas circunstancias que se nos presentan, no nos resta ni por un momento nuestro compromiso y empeño diario por trabajar en la igualdad, aumentado, si cabe, por la terrible evidencia de que la guerra, cualquier guerra, acaba con todo tipo de libertades individuales y se ceba muy especialmente en mujeres y niñas.

Por ello, a pesar de vivir los tiempos convulsos que estamos viviendo en una sociedad cada vez más polarizada, es ahora más que nunca cuando tenemos la obligación de velar y trabajar por que la libertad y la igualdad sean ‘reales’ y no ‘nominativas’. Las leyes y las regulaciones son importantes porque nos dan la base normativa necesaria en la que apoyarnos para llevar adelante políticas de igualdad desde la libertad; pero sin pedagogía, sin comprensión, sin conciencia, sin respeto y sin empatía estamos abocados al fracaso. Y esto es algo que como sociedad civilizada no nos podemos permitir. Por ello, desde el departamento de Bienestar Social del Consell Insular de Ibiza hemos preparado un programa de actos para conmemorar este 8M en el que la implicación de los jóvenes a través de la educación es nuestro objetivo fundamental.

Este año el 8M, día de reivindicación por excelencia, se ve empañado por el conflicto en Ucrania, pero a pesar de ello es nuestro deber y responsabilidad seguir trabajando por y para que la igualdad y la libertad, dos de los grandes pilares sobre los que se fundamenta nuestra sociedad sean reales y cada vez más sólidos, y así evitemos erosionar aquello que nos hace humanos y nos aleja de la barbarie en cualquiera de sus manifestaciones.

A todas, a todos, os deseo un 8M comprometido y fructífero, que sea un nuevo logro para alcanzar esa sociedad que todos reivindicamos: igualitaria y justa.

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