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Diario de Ibiza

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Lucía Perán Alcázar

Un hueco, por favor

Soy afortunada porque tengo garaje. Alquilado, pero lo tengo. Lo digo porque llevo un tiempo escuchando a quienes luchan por encontrar un aparcamiento en las calles. Se quejan, pero más que lamentarse por no encontrar plaza, se quejan porque una vez que han conseguido estacionar sus vehículos, pasadas unas horas, ya no pueden dejarlos reposar en el mismo lugar ni echando más monedas a la saca. ¿Esto es así? ¿Lo he entendido mal? Porque si lo he entendido bien, no se equivoquen, no lo entiendo. La verdad ¡qué difícil todo! ¿Dónde está aquello de facilitar la vida al ciudadano a cambio de pagar impuestos? Y lo que es más importante, si esto es así, por favor preséntenme a la cabeza con piernas, que no con ruedas, que lo ha pensado. Sin duda un portento de la inteligencia. Espero de verdad andar equivocada; espero de verdad haberme pasado de frenada. Espero no haber entendido lo que tanto escucho últimamente y que se resume en la realidad de no ser libres, pagando claro está, ni tan siquiera para aparcar donde más convenga o donde se tenga la suerte de encontrar un hueco. ¡Hueco! me encanta esta palabrea. Algunos andan sobrados de huecos mentales.

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