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Carme Borrell

Tribuna

Carme Borrell

Covid-19: ¿repensar las medidas?

Hace ya dos años que comenzó la pandemia de covid-19 y según datos de la OMS ha provocado casi 300 millones de casos en todo el mundo y 5,5 millones de muertes (datos a 7 de enero de 2022). Un artículo publicado en The Guardian muestra la evolución de la enfermedad y de las defunciones a lo largo del tiempo en todo el mundo, haciendo evidente el mayor número de casos por 1.000.000 de habitantes en los países de Norteamérica y Europa, que también han presentado mayor número de defunciones, aunque al haber avanzado en ellos la vacunación, los de ingresos medios y bajos son los que ahora presentan mayor tasa de mortalidad. Como he comentado en artículos previos, en los países ricos existe un alto porcentaje de población vacunada, mientras que en los países pobres hay menos de un 5%.

En nuestro medio hemos tenido seis olas de covid-19, cada una de ellas con características diferentes. La primera ola repercutió de forma importante en la población de mayor edad con una alta mortalidad y, en aquel momento, los servicios de salud pública y sanitarios no estaban preparados para afrontar la pandemia. En la sexta ola, con la variante ómicron, existe un porcentaje alto de población vacunada y es la que ha tenido más número de infecciones declaradas, sobre todo en población joven sin síntomas o con síntomas leves. Esto ha hecho que la atención primaria esté totalmente desbordada por un trabajo fundamentalmente burocrático como la tramitación de bajas laborales y sin poder atender adecuadamente otras patologías. Por tanto, es necesario que las actuaciones sean adecuadas a la realidad de cada momento. A continuación comento algunas propuestas, teniendo en cuenta también las hechas por otros profesionales de la salud:

1. Medidas preventivas. Cuando la transmisión del virus está en toda la comunidad y la mayoría de la población está vacunada, el rastreo es insuficiente y poco efectivo. Es necesario impulsar medidas poblacionales teniendo en cuenta los efectos secundarios que pueden causar y evaluar su efectividad como por ejemplo del uso del pasaporte covid y de obligar a llevar mascarilla al exterior.

2. Vacunaciones. Evidentemente es importante vacunar a la población tanto para evitar las infecciones más graves como para proteger al conjunto de la población. Ahora bien, hay que tener claro que la vacunación no evita la infección y que mientras haya tanta población en el mundo que no tiene acceso a las vacunas será muy difícil poder avanzar en el control de la enfermedad.

3. Menores. Durante toda la pandemia hemos visto que los niños y niñas han sufrido la enfermedad de forma mucho más leve. Por este motivo es importante seguir manteniendo abiertas las escuelas, ya que son primordiales para la socialización y la mejora de la salud de los menores, así como para la conciliación de la vida laboral y familiar. Habría que valorar las cuarentenas o el hecho de tener que llevar mascarilla de forma continuada.

4. Impacto social. Esta pandemia y sus consecuencias económicas y sociales afectan más a la población vulnerable. Este aspecto a menudo se ha olvidado.

5. Medios de comunicación. Todavía ahora existe alarmismo y alta prioridad de la covid-19 en todos los medios. ¿Tiene sentido seguir dando cifras de los casos diarios teniendo en cuenta que la mayoría son muy leves o asintomáticos? Habría que revisar los mensajes (incluidos los indicadores mostrados) y alejarse de los del miedo que no están justificados en ese momento.

6. Investigación. Llama la atención que no siempre se ha investigado la covid-19 como un problema complejo con implicaciones sobre la atención a otros problemas de salud y sus determinantes sociales.

7. Política. En esta pandemia la toma de decisiones no ha sido nada fácil, estábamos ante una situación desconocida. Pero a menudo, la comunicación de las decisiones tomadas no ha sido suficientemente coherente y el uso partidista que a veces se ha hecho no ayuda ni es conveniente.

8. Salud pública y servicios sanitarios. Está claro que la infrafinanciación de la salud pública y de los servicios sanitarios, sobre todo de la atención primaria, no han facilitado poder atender adecuadamente las necesidades de esta pandemia. De cara al futuro, es muy necesario poder reconducir esta situación, reorganizando los servicios y aumentando su presupuesto.

Carme Borrell | Doctora y experta en salud pública. Miembro de la Red de Científicas Comunicadoras 

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