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Diario de Ibiza

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Antonio Saucedo

Tribuna

Antonio Saucedo

Tres años perdidos: los presupuestos ausentes

La semana pasada asistimos a una de las citas más importantes del año para el Consell d’Ibiza, el pleno de presupuestos. Unos presupuestos para 2022 que presentó el PP como el camino hacía una isla sostenible, generando un impulso social y económico para ser resilientes. Nada más lejos de la realidad.

Las expectativas eran bajas, pero tras evaluarlo sin descanso, queda claro que la ausencia de proyectos y la falta de querer mejorar nuestra isla sigue siendo el eje principal del equipo PP-Cs. En definitiva, unos presupuestos anclados al pasado y que dejan a Ibiza en el mismo punto que hace dos años: totalmente indefensa frente a cualquier futura y posible crisis.

La pandemia nos hará mejores, nos preparará para futuros retos y dificultades, pero no en el Consell d’Ibiza, donde parece que esto aún no ha calado. Todo era un eslogan para vestir unos presupuestos que estaban fuera de tiempo, de forma, con partidas que no se corresponden, y con más del 50% en ayudas puestas a dedo, lo que sin duda es un ejercicio de opacidad hacía el conjunto de la ciudadanía y un ejemplo de la inhabilidad que desprenden con cada trámite.

Empezando por no encontrar ningún proyecto propio, ¿Dónde están las apuestas por una Ibiza sostenible?, si hasta votaron en contra de nuestra propuesta para la limitación de vehículos en la isla.

Lo que ha caracterizado a este Consell ha sido hasta el momento su incapacidad e incompetencia a la hora de gestionar, están actuando como una Diputación. No existe ninguna ambición ni proyecto que realmente nos haga salir de esta crisis o cualquier otra más fuertes.

Solo tenemos que ver las ayudas a familias vulnerables, que se las han regalado a los Ayuntamiento por navidad, viendo que después del año de retraso, serían incapaces de ponerlas en marcha antes de que finalizara el año, o en el centro provisional de sa Joveria, que también con su año de retraso tiene un nuevo hándicap, y es la crisis actual de materiales, que supongo que nos habrá afectado antes que a los demás, eso o es que el Consell se olvidó y cuando se acordó del proyecto ya era demasiado tarde.

A esto le añadimos los 60.000€ de más que nos tocará pagar para reforzar el fondo del pabellón de Can Coix, porque no se había previsto en el proyecto y ahora tocará volver a levantar el parquet ya instalado.

Sin duda alguna, quienes pierden son los ibicencos e ibicencas, que tras una crisis sin precedentes, aprendimos que teníamos que aprovechar esté impasse, para dejar de apostar por el monocultivo del turismo y diversificar nuestra economía, así como, trabajar en una diversificación turística que nos permitiese desestacionalizar y atraer otro tipo de actividad económica, más respetuosa con nuestro medio, que año tras año sufre las huellas de la masificación, aunque parece, que estos tampoco serán los presupuestos que inicien ese cambio de paradigma.

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