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Diario de Ibiza

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Miguel Ángel González

desde la marina

Miguel Ángel González

La mirada de Joan Costa

Quiero pensar que las formidables fotografías que Joan Costa nos regala cada semana en estos papeles son sólo un aperitivo del banquete fotográfico que nos ofrecerá en un libro, más pronto que tarde, con sus ‘tomas’ pitiusas. Y no trato de hacer un elogio del fotógrafo, porque no lo necesita. Sus trabajos se valen solos y hablan por él. Más allá de su capacidad técnica, de su curiosidad, sensibilidad, creatividad y amor a la naturaleza, su mirada, lejos de quedarse en una visión mimética de la realidad, la recrea. Costa utiliza la fotografía como medio expresivo y como un precioso instrumento de indagación. Esto explica sus encuadres, esa insólita fotografía con el objetivo a ras de superficie en la Xanga, que nos permite ver una pradera de posidonia en un primerísimo plano inmerso, un segundo plano con las casetas varadero y la torre de ses Portes como telón de fondo. Y ahí está también esa toma oblicua, picada y casi cenital del Portal Nou, que nos da una imagen inédita de un lugar conocido.

Sus fotografías captan el instante, la belleza y la verdad de lo inmediato, prescindiendo de cualquier manipulación. Son imágenes limpias y directas, que nos ofrecen lo que nuestros ojos no alcanzan a ver, ese inquietante picudo rojo que encara la cámara, ese esquivo caballito de mar o esa cigüeñuela que parece mirarse en el estanque. Y sorprende, también, la lectura que Costa hace a pie de foto. A la ‘naturaleza muerta’ del arruinado trull d’en Perella en Peralta la llama ‘naturaleza viva’ por la vegetación que coloniza el abandonado molino. Y su comentario invita a la reflexión: «La fotografía me lleva a imaginar cómo sería nuestro planeta en poco tiempo si desapareciéramos los humanos». Son fotografías que impactan y conmueven, que atraen por su belleza y que, por si fuera poco, dan qué pensar y crean relato. Además de añadir una voluntad didáctica poco común: fotografía una mosca y nos explica con sencillez qué estrategias técnicas práctica para conseguir una buena toma. ¡Chapeau! Un trabajo, en resumidas cuentas, bellísimo, hipnótico y estimulante. Lo que tenemos en sus fotografías son, creo yo, auténticas obras de arte. Las esperamos en un libro, donde podamos verlas cuantas veces queramos.

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