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Diario de Ibiza

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Miguel Ángel Riera

Entre dos aguas

Estos últimos días se ha puesto en evidencia, una vez más, el gran problema que afecta a nuestras islas, el problema de la vivienda. Creo que podríamos afirmar que es el recurso más solicitado en Cáritas, pero también en todos los rincones de nuestra realidad insular. La realidad de tener que abandonar nuestras islas por falta de vivienda, no solo afecta a personas con bajos recursos, como pudimos leer en la crónica del ‘destierro’ de Agustín Crespo hace unos días en las páginas de este mismo diario. Afecta también a profesores, a médicos, a policías… a tantos colectivos. Mirar hacia otro lado, demonizar a aquellos que no tienen otra manera de buscarse un sitio para vivir, no querer regularizar el precio de los alquileres, no construir más vivienda social… hará muy difícil encontrar una solución.

Cercanos a vivir las fiestas de Navidad, me gustaría recordar que celebramos el Nacimiento de aquel que tampoco tuvo sitio en la posada, de aquel que nació como un ‘ocupa’, llámale cueva, o portal, o establo. Un lugar que no reunía condiciones para poder vivir con un mínimo de dignidad.

Una vez más la Palabra de Dios, recogida en la Biblia, nos pone en evidencia los grandes problemas que ha tenido la humanidad y que continuamos teniendo. No hubo lugar para Aquel que desde su nacimiento dejó en evidencia las injusticias y la mala distribución de la riqueza. Se nos invita a estar muy atentos a los problemas. Efectivamente las falsas luces de la Navidad que adornan nuestras calles nos puedan despistar de lo que realmente tiene que ser la ‘Luz’. Dejarnos iluminar por la Palabra de Dios, por el sentido común, por el bien de todos, nos debería ayudar a encontrar soluciones a los graves problemas que afectan a nuestra realidad, uno de ellos la vivienda.

Mientras continuemos cerrados a nuestros egoísmos e individualismos, mientras solo pensemos en acumular y en un futuro caduco en el que al final de que habrán servido tantos desvelos y tantos esfuerzos, seguro que continuaremos con los mismos problemas de los que en las Sagradas Escrituras ya se nos advierte podamos sufrir. El pensar en ‘nosotros’ en vez de solo en mí puede ser parte importante de la solución.

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